domingo, 10 de marzo de 2013

Minutos de fama


-Sabes para qué sirve terapia? Para darte cuenta que estas TAN boluda que te pondrías de novia con Calamaro. No con el salmón de “flaca”, sino con el gordo que se hace lipos.

-Cuando dos personas se encuentran en una película y el amor es lo que los une se representa con un camino que tiene 2 vías donde ellos se cruzan en el medio. Esa forma de representación deja una puerta abierta a la duda o cuestionamiento: Si el camino tiene 2 vías o 2 direcciones tranquilamente se podría seguir con el impulso y que el encuentro quede sólo en un choque de manos. O peor aún…podría pasar que por encontrarse en el medio y en distinta direcciones se queden parados sin avanzar, es decir, en la nada.

-Vos seguí caminando siempre para el mismo lado, que por mas al sur que te vayas podes terminar encontrando el norte. Y ahí no me ves más.

-Andar por la vida considerando esto:
Preguntarse algo y no darse una respuesta inmediata.
“Quiero” no siempre se contradice con un “no quiero”. A veces es opuesto de uno o mas “quiero”
Pensar es transformar. Si pienso siempre lo mismo repito, en consecuencia, no pienso.

-Cuántos chau hay que decir para dejar de sentir que tenes que decir chau. Cuántos más para querer decir chau. Y cuántos para decir ¡HOLA!

-Nunca sos un anónimo total. Siempre estas conectado a alguien. Aunque sea a vos mismo.

-Mala suerte no es que el bondi se vaya de la parada cuando estas a unos pasos. Mala suerte es enamorarse de un zombie que te come el cerebro y te deja sin energía.

-Las redes sociales arruinan la fuerza de voluntad que de por sí es transitoria.

-Pensamos en los demás porque somos generosos o para no sentirnos tan culpables de nuestro egoísmo?

-Siempre que me pongo esos zapatos llueve mucho. Debe ser que les gusta ser submarino.

-Quieras o no, siempre terminas rindiéndole cuentas a alguien en la vida.

-Esas malas costumbres de hacerme nudos en la panza y no en los cordones.

-No subestimemos lo que los demás piensan de nosotros. No sobreestimemos lo que los demás piensan de nosotros.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Entonces...¿Qué?


Resulta que llegó el último día del año y todo estamos como locos tratando de acordarnos qué corno hicimos con nuestras vidas desde el 1 de enero de este mismo año. Empiezan los especiales de “los mejores goles del año” o “los escándalos más importantes de la tv”…y bueno, se ve que a la gente le gusta que las cosas lleguen a un final y tengan un nuevo comienzo. Ojo! Yo no me estoy quejando, ni tampoco me molesta mucho que alguien haya decidido que los días se iban a establecer de esta manera. Si tuviese que organizar mi calendario creo que tendría más confusión que los que predicen el fin del mundo.
Pero más allá de las circunstancias arbitrarias y socialmente establecidas creo que se puede analizar lo que pasó este periodo que comprendió 12 meses de mi vida. De repente pase de ser una inocente desocupada y excluida del sistema a una de esas que se levantan siempre a la misma hora para cumplir con una consigna a la que le dicen trabajo. Ok, tuvo sus idas y venidas pero que bien la estoy pasando.
Me fui para los extremos de lo más extremo con mis vínculos personales. Me arme un personaje que vendí y compraron…y que después no quise vender mas y todo se constituyo en un mientas tanto. Y hasta me llevaron al cine.
Aprendí recetas nuevas y hasta a usar el horno. Para los interesados en hacerme compañía, hago milanesas caseras.
Resolví conflictos existenciales con el sr de la cabeza para darle lugar a otros que se convirtieron en pajaritos volando alrededor de mi cabellera. Hablando de eso, decidí ir por lo sano y me corté el pelo. Si a pesar de ser mufasa con mi pelo despeinado, entré un sábado a la tarde a la peluquería y pronuncie las palabras “Quiero cortarme carre”. Casi produzco un colapso de tinturas por los aires. Pero a partir de ese momento me dijeron cosas mas lindas en la calle. Mientras que en mi futon no me decían las cosas que yo esperaba escuchar.
Y teniendo en cuenta esta cosita de que se termina el año comencé a escuchar a las personas mezclar tiempos verbales o formas de organizar las palabras. Esta época del año se caracteriza por el potencial que indica un “estaría en condiciones de afirmar que el año próximo podría darse….” Y los que tienen una determinación tan grande como la mía cuando veo un flan con dulce de leche y me lo como igual aunque tenga 200 millones de calorías. Estos casos establecen hechos, sucesos y acciones a futuro que hasta parecen del pasado por como están formulados. Estos me asustan un poco más, no porque yo sea una insegura de las decisiones… ah no para, eso si lo soy, bueno no es por este motivo, sino que para cada determinación tomada un 31 de diciembre por una persona puede afectar a los caminos de las 7 mil millones de personas que existen en el mundo. Entonces yo voy a levantar mi copa a las 00:00hs mientras tengo el asado en el plato todavía y voy a brindar porque estaría en condiciones de decir que el año que viene podría estar dispuesta a….irme de viaje y que te vayas conmigo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Las preguntas que nadie hizo a las respuestas que solo yo contesté


Los ¿cómo…? de mi 2012:
¿Cómo puede ser que no consiga trabajo?
¿Cómo puede ser que haya conseguido ESTE trabajo?
¿Cómo puede ser que no me hable?
¿Cómo puede ser que me hable todos los días y a toda hora y me persiga?
¿Cómo llegue hasta casa…?
¿Cómo le dije que si a esa pelotudez…?
¿Cómo se prende el horno?
¿Cómo se cuida una planta?
¿Cómo se hace la seña de “me gusta pero no me encanta”?
¿Cómo se hace la seña de “no me jodas mas”?
¿Cómo le explico que no me interesa lo que me está contando?
¿Cómo llegue a pensar que quería eso pero que en realidad no era lo que yo quería aunque tampoco sabia lo que quería porque venia de saber lo que no quería…?
¿Cómo hago para levantarme hoy después de las cervezas de anoche?

Los ¿Dónde…? de mi 2012:
¿Dónde deje la dignidad?
¿Dónde se metió esta pelotuda?
¿Dónde vamos esta noche?
¿Dónde me tomo el bondi para llegar a un lugar al que no quiero ir?
¿Dónde te compraste eso que no me gusta para nada así no voy a ese lugar?
¿Dónde consigo una camisa a lunares?
¿Dónde están mis ganas de levantarme un domingo?

Los ¿Qué…? de mi 2012:
¿Qué mierda se le cruzó por la cabeza?
¿Qué le digo a mi psicólogo?
¿Qué sentido tiene ponerse los tacos si mis amigas mas altas que yo se van a poner tacos..?
¿Qué porcentaje de neuronas sanas le quedan?
¿Qué significa no tener que explicar nada y estar explicándolo?
¿Qué se siente volver del descenso?
¿Qué se siente estar por irse al descenso?
¿Qué le pasa?

Los ¿Cuándo…? de mi 2012:
¿Cuándo fue la última vez que me reí hasta casi hacerme pis?
¿Cuándo pensabas decírmelo?
¿Cuándo empezó a gustarme esta situación?
¿Cuándo es el momento de decirle que si?
¿Cuándo vamos al cine?
¿Cuándo se termina el 2012…?

sábado, 1 de diciembre de 2012

Salteado y con sal


El problema real no es el problema. Son las secuelas. Porque si nos ponemos a pensar un poquito, un problema tiene solución. Encontrarla no siempre es fácil pero tampoco es que no existe. Todos los problemas tienen salida, incluso esos que parecen imposibles…que a nosotros no nos guste la respuesta no significa que no sea válida. Que nosotros nos generemos síntomas como los orzuelos semanales para tener cerrados los ojos, o anginas psicológicas para no aceptar una situación es otra cosa.
La secuela que últimamente vivo en carne propia es la del delirio celotípico. Esta denominación inventada por mi amiga del alma es generadora de los más ridículos pensamientos. Ver una foto sacada a las 10 de la mañana donde la persona aparece, te lleva a pensar lo siguiente “Que linda foto. Ah mira hoy se puso ese buzo que me gusta. Ah que bien, se debe estar yendo al trabajo. Que graciosa la foto….en la que él aparece, y si él aparece…entonces…QUIEN SACO LA FOTO?...ah listo, no te lo puedo creer…seguro es alguien..a las 10 de la mañana..ah listo, se quedó a dormir. Ah bueno, lo voy a cagar a piñas”
Claro, no se nos ocurre pensar que puede haber sido un amigo, o que esa foto se sacó en otro momento y ese día la subió. Eso se le llama secuelas posteriores a problemas ya resueltos.
Otra cosa en la que soy experta, además de las secuelas, es en entender bien las cosas que se deberían entender mal, y al revés. Por ejemplo, las normas de interacción social. “Hola, cómo andas?... (charla de relleno durante 1 hora)… vamos a tomar algo?”. Claramente esto no lo concibo. No digo que sea malo, simplemente yo no comprendo. Según mis amigas esto es lo normal. Creo que tengo la tendencia a entender más el golpe de cavernícola, que implica un “me interesas y quiero verte”, a la charla civilizada y correcta.
Sumando habilidades a mi cv puedo admitir que tengo un serio conflicto con los signos. Necesito señales del estilo STOP en mis vínculos con la gente porque sino no me doy cuenta y cruzo la calle. Después viene la multa y no tengo resto con que pagarla. Ahí es donde recurro a los llamados a mi madre a las 11 de la noche un domingo llorando o me sumerjo en mi futon a mirar películas tomando café. Ni hablar de los signos del lenguaje. Los puntos finales me cuestan como a nadie. Y los de exclamación para darle énfasis a mis decisiones ni te cuento. Los signos de pregunta son los que mas fluyen por mi vida. Siempre cometiendo el error de darle oportunidades a las personas, porque un signo de interrogación habilita a que la respuesta esté en la vereda de en frente. Si te contestas vos mismo tenés un grave cuadro de esquizofrenia o una capacidad inmutable de sobrevivir sin depender de nadie. La verdad es que hay que dejar de ponerle los signos que no van a la gente equivocada. Admito que me cuesta mucho el punto y aparte pero cuando lo pongo, olvidate. No volvés más? No volvés más…

No volvés más.

domingo, 21 de octubre de 2012

Pequeñas misivas de una vida en organización


Alguna vez se me escapo a través de un escrito en 140 caracteres la siguiente conclusión: Cuando las cosas no coinciden no hay destino que las una. No es que yo sea una fiel creyente del destino ni mucho menos, siempre afirmo que la vida es una sucesión de consecuencias a las decisiones que tomamos. Pero si analizamos un poco mi pensamiento de sábado a la noche en un boliche después de un par de fernets, resulta bastante revelador. Si vivís intentando con la llave que no es, lo que vas a conseguir es que se rompa y te quede adentro de la cerradura. ¿y cuál va a ser el resultado? Vas a tener que llamar a un cerrajero, a las 3.40 de la mañana, que te va a cobrar 600 pesos porque tenés una puerta del año del pedo y tiene que hacer un trabajo de logística más grande que el traslado de un camión de caudales. O sea, vas a salir perdiendo por donde lo mires.
Pero ¿qué hacemos con esas contradicciones que nos llevan a pensar que las cosas en realidad “no son tan así”? Nada. Simplemente justificamos y excusamos para no aceptar ciertas derrotas. Porque la derrota implica tristeza, y la tristeza implica no querer salir de tu casa aunque el sol te esté dando la mano para ir a  la calesita. Entonces nos metemos en un laberinto cerebral que nos lleva a buscar caminos que no existen en situaciones que no son reales. No porque no sucedan sino porque simplemente no son lo que deberían ser. Aceptar que te equivocaste y que elegiste mal termina siendo tan asfixiante como una piedra de 10 toneladas apoyada encima de tu espalda cuando estas tratando de dormir.
Aunque es verdad que las enredaderas que aparecen en los pensamientos y que van directo al cuore terminan siendo perjudiciales para la salud, también hay un paso posterior que nos estamos olvidando: la libertad.
Ya no preocuparse, ya no preguntarse por esa actitud, dar ese pasito al costado de la vía cuando el tren viene a todo lo que da y no va a frenar genera un bienestar extraño pero aliviador. No es dejar ir a otro ni a una situación. Es dejarte ir a vos mismo en ese embrollo en el que te metiste solo. Es cambiar la piel como hacen las serpientes y otros bichos. Es darte un beso a vos mismo con todo el amor del mundo y mandar a ese “vos, que no eras vos” en un cohete al infinito y mas allá…

viernes, 28 de septiembre de 2012

dos más dos igual 340


Hablemos de caer en lugares comunes. Hay bandas que lo hacen todo el tiempo. Debe se porque a la gente en realidad le encanta transitar por esos espacios ficticios en los que todos sentimos lo mismo, todos nos comportamos igual, todos somos una misma cosa. A veces me gustaría que no sea de esta forma, que seamos como una bolsa de papel picado donde cada uno se parece al otro pero en realidad es único porque no hay forma de que este repetido. De paso estaríamos siempre presentes en celebraciones y no nos preocuparía terminar en el piso.
Los lugares comunes pueden ser las anécdotas amorosas. Ufff!...pueden haber miles y todas van a poder clasificarse dentro de un rubro. Porque si algo aprendí en estos últimos meses es que TODO puede categorizarse bajo un nombre. Obvio que el criterio o parámetro para hacer esto depende de quien este trabajando en la segmentación de los conceptos. Es decir, una historia que para algunos puede ser la ternura misma, a mi me da ganas de vomitar o simplemente me resulta abrumadoramente psicópata.
Los lugares comunes pueden concebirse dentro de lo que se llama “vestimenta”….que por cierto en estos tiempos es tan, tan, tan…de zapatos ortopédicos y pseudo looks noventosos que me asusta un poco. Pero se ve que caminar por la vida con un calzado que te hace parecer mas alta a costa de tener bodoques en los pies, es cosa de pertenecer.
Por el simple hecho de estar ahí es que se cae en estos lugares comunes. Todos van hacia la luz aunque sepan que se van a quemar. A veces caer en lugares comunes te define quien sos. – hola, mucho gusto! Soy la que acepta flores para san valentin (y lo festeja en argentina), la que canta “un amigo es una luz” a los gritos llorando con las chicas el 20 de julio, la que apenas sale un tema popero en la radio se lo sabe porque habla sobre como él no te merece, soy la que se viste de fuxia porque en TODAS las vidrieras están las prendas de ese color (aunque en realidad sea un color bastante molesto a la vista y le quede prácticamente MAL a todo el mundo), soy la que se tatúa por el simple hecho de hacerse un dibujo significativo cuando ni siquiera sabe que ese símbolo es utilizado para sacrificios en alguna tribu africana, en fin…soy la que va con todos los demás, un gusto conocerlo-. A veces estar en los lugares no-comunes y ser “la que no” implica un poquito de soledad pero que bien se siente también.
Otro lugar común es el tema de la pareja. Según tu horóscopo de los muffins vos sos de vainilla con chispitas de chocolate y por eso tu amor va a aparecer a levantar una hoja que se te cayo en el medio de la vereda. Ahí lo vas a conocer y después de invitarte a tomar un café nunca mas se van a separar….escuchame una cosa pelotuda, en primer lugar…el muffin de vainilla con chocolate es lo mas rico que hay así que sentite afortunada que te toque esa clasificación; en segundo lugar…si una persona X se acerca a levantarte una hoja que se te cayo estas frente a un ser educado y cortés. O alguien que pensó que era dinero y te quiere robar….después, si te invita a un café…ESO PASA EN LAS PELICULAS. No te enseñaron cuando eras chiquita que no hay que hablar con extraños? Esto de sentirse predestinado me pone un poco nerviosa. A ver, pongámoslos a sacar cálculos. Seguramente haya alguien que corresponda con vos…aunque seria mejor tener los datos oficiales de la población mundial para saber si somos pares o impares en este mundo. Vamos a proponer un censo mundial en pos del amor para saber si te toca ser la vieja solterona de los gatos porque justo en tu generación la humanidad decidió ser impar o te toca estar en pareja porque en ese periodo alguien se emociono con el  contacto físico y nació una personita. Yo creo que es una cuestión matemática pero qué puedo decir yo sobre esto? Si solo soy una chica parada frente a un chico pidiéndole que la quiera… 

jueves, 10 de mayo de 2012

Condimentar a gusto

Voy a escribir un poco sobre el EX. O mejor dicho “lo ex”. Esta distinción viene a definir todo lo que es parte de un estado anterior, no solo una pareja o varias si te divertiste en el pasado. El otro día estuve caminando por la zona donde antes vivía. El lugar estaba cambiado pero encontré cierta familiaridad. Los negocios mas importantes seguían ahí y algunas caras que me cruzaba también. Pero sucedieron 2 cosas: en primer lugar, una de las esquinas que nunca había tenido relevancia albergaba un restaurante nuevo y muy lindo. A ver, era necesario que eso lo pusieran cuando ya me fui? Por que las cosas no eran tan buenas mientras yo estuve en ese perímetro. Lo mismo suele ocurrir con las personas con las que tuviste una relación amorosa. De repente ya no son parte de tu vida y se ponen cual modelos, cambian todos esos malos hábitos que te molestaban y no estaban dispuestos a modificar, se convierten en todo eso que siempre quisiste que fueran. Otra vez la pregunta… ¿por que no podías ser así mientras estuviste conmigo? Teniendo un poco de autocrítica creo que yo también cambie todas esas cosas y me pregunto si alguien estará pensando esto sobre mí. A menos que me escriban un mail o me manden una paloma mensajera, no me voy a enterar nunca.

Siempre vemos al pasado como mejorado después de que ya no estamos ahí. Son esos momentos donde surgen las ganas entupidas de tener una maquina del tiempo. Empezamos a vivir cada instante detestando lo que nos esta pasando y nos esta por pasar por apreciar algo que ya no va a volver. Algo que ya no es nuestro ni de nuestro mundo pero como ahora esta distinto a nuestros sentidos lo vemos como mejor. Cuando trabajamos queremos tener tiempo para hacer las cosas que no hacemos en esas horas. Volver a las clases, a las pasiones, a simplemente dormir una buena siesta. Nos sentamos frente a la computadora de nuestras responsabilidades y nos lamentamos no poder estar haciendo otra cosa. Cuando nos mudamos extrañamos rincones de la vieja casa. Balcones con vistas que te dan aire. Un patio con plantas donde sentarse cuando hace calor a la noche.

Sin embargo, como dije sucedieron 2 cosas en mi paseo por la vieja zona. En segundo lugar, me di cuenta después del shock pro pasado que ya no me sentía tan cómoda ahí. Ya no era mi lugar. Todo eso que me resultaba conocido ahora era como cualquier rincón de la ciudad. El dibujo de una pared ya no me avisaba que estaba cerca de casa sino todo lo contrario. Ver a un ex novio y entender porque no siguen juntos, sobre todo entender que no queres que sigan juntos. Dejar un trabajo y darte cuenta que no estabas feliz aunque hicieras fuerza.

Ni hablar del ánimo. Cuando pensabas que en un estado estabas mejor porque es distinto al que vivís ahora es engañarse a uno mismo o subestimarse. Estuve 2 meses diciendo que quería volver a mi estado de animo anterior y cuando tengo todo alrededor para conseguirlo me doy cuenta que no es lo que quiero en realidad.

La cuestión no esta en una insatisfacción crónica sino en saber exactamente que es lo que queres. Sobre todo darte cuenta que una vez que diste el primer paso no tiene ningún sentido retroceder en la caminata..