miércoles, 28 de marzo de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
Reglas para entender a Julieta (segunda sesión)
Como cambian los peinados también cambian las necesidades. Por eso mismo ahora pretendo mas cosas de las anteriores. Alguna vez hice una pequeña descripción de cómo me gustaría que sea la relación que se desarrolle entre mi persona y mi amor. Pero, así como te empieza gustar el helado de frutos del bosque y te deja de gustar el de vainilla porque creciste, algunas cosas ya no son suficientes. Acá les va entonces una guía de mis deseos actuales.
Me gustaría que me trates como una princesa. No significa que me des todos los gustos y me cumplas los caprichos. Que mala reputación tienen las princesas hoy en día. No quiero un cuento cual película de Disney en vhs, quiero que me trates como me merezco. No un día y no todo el tiempo. En la justa medida. Los pequeños gestos diarios hacen a las grandes hazañas. Cociname una cena solo porque si y no te acuerdes de los aniversarios. Traeme un café a la cama y yo te lo voy a llevar al día siguiente. Escribime un mensaje contándome un chiste cuando estoy volviendo cansada en el bondi. Tratarme como princesa, como veras, no es ser un pollerudo que me regala el mundo. Es simplemente hacerme sentir importante aunque no tengamos castillo y solo estemos parados en una baldosa.
No me ignores. No me acoses. Acordate de mi cuando te acuerdes y hacemelo saber. Un mail es tan agradable como un llamado por teléfono. Un beso en la frente cuando estamos en público es mas significativo que una caminata de
Aprende que cuando digo “chau” lo digo en serio. Tene en cuenta que no miro atrás. Probablemente no me levante de la cama por 2 meses, pero cuando cruce de vereda date cuenta que el semáforo no va a cortar para que cruces. Te busco hasta 10 veces. La nº11 no sabes mas de mi vida. No voy a volver a buscarte. No quiero que vuelvas a buscarme si no funciono. Las segundas partes me ponen nerviosa. Ni hablemos de las terceras. Si no queres verme y se termino, decimelo en la cara. La verdad es complicada y probablemente te ponga cara de “te odio” pero siempre la voy a valorar mas que estar 3 días pensando que esta todo bien y que me dejes pagando.
Agenda que me gustan los anillos pero siempre uso los mismos. Me compro muchos pares de aros que nunca estreno. Convenceme de que no los compre o dame oportunidades para estrenarlos.
Me encanta la noche pero no la oscuridad. Me encantaba el verano pero ahora amo el invierno. Me gustan los días de frío con el sol en la cara. Vivamos nuestras vidas en un lugar que me permita tenerlos.
Me gusta la música y me gusta el silencio. Respetalos. No quiero hacer todo con vos pero si quiero que seas parte de todo. No somos una sola persona pero podemos tener el mismo mundo….
miércoles, 29 de febrero de 2012
Auroras boreales
La teoría del lado de la cama. Desde el vamos pasar de una cama de una plaza a una de dos es todo un tema. Aprender a desparramarse de otra manera mientras dormís tiene toda una técnica. Entonces si de por si es complicado arreglárselas con uno mismo cuando aparece otra persona la cuestión se convierte en un problema físico-matemático que no te deja en paz. No solo vamos al hecho de que después de estar acostumbrada a dormir en posición L (con la cabeza en la almohada y las piernas atravesando toda la cama en un ángulo de 90º) tenés que acostumbrarte a hacer una coreografía con otra persona para que ninguno de los dos se moleste; también está el temita de qué lado duerme cada uno. Por imitación puede ser que esté adiestrada a depositar mi cuerpo en el mismo lado que mi madre lo hace, o puede ser por la proximidad a la mesa de luz atípica que tengo. No es algo que pueda explicar con palabras pero ese lado es MIO.
Como en el fondo soy minita y todas tenemos nuestro lado Cosmopolitan hay algunas señales por las cuales mi vida se rige. Un poco arbitrariamente y un poco porque la experiencia me lo ha demostrado, hay detalles que te hacen preveer como serán las cosas a futuro. Tener un deja vu porque estas saliendo con un pibe que te lleva en la primera y segunda cita a los mismos lugares que tu ex puede significar dos cosas: 1º que ese era el camino pero te equivocaste de persona, o 2º te esta avisando que no solo estas siguiendo un patrón de persona y comportamientos sino también que va a ser tan pelotudo como el otro pibe. Así también nos fijamos en el color de ropa que teníamos puesto el día que lo conocimos y si todo resulto bien pero te separaste porque fue de mutuo acuerdo, le pones todo el énfasis a la vida cuando volves a ponerte esos colores para una salida. Del mismo modo, cuando ese vestido que tenías incrustado la noche en que lo viste chamuyarse a una mina en tu cara vuelve a estar atado a tu persona, misteriosos acontecimientos empiezan a pasar. Entonces terminas sola sentada en tu cama comiendo lo que encontraste en la heladera, a las puteadas y mirando una película a las 6 de la mañana jurando que no vas a volver a ponerte ese vestido.
Algo así me pasa con el lado de la cama. Es mi señal. Sea mirando tele o durmiendo si la persona ocupa mi lugar hay algo que no esta bien. Después de salir 1 año y medio con un pibe que tenia una complicación existencial con este asunto porque se sentía menos hombre si yo dormía de ese lado, aprendí que las cosas hay que mirarlas en detalle. En su universo que yo durmiese del lado que en su casa parental lo hacia su viejo le daba la sensación de que se disminuía su hombría. Todos tenemos nuestros problemas, lo se, y gracias a esto aprendemos de las locuras ajenas. A mi me sirvió para darme cuenta que cada vez que me pase una situación de cama, el lado donde quede va a determinar cuanta atención le tengo que dar a la persona.
El problema se traduce en ¿Cómo le explico que me esta babeando mi almohada? He intentado de maneras sutiles, groseras, violentas, simpáticas, irónicas. Algunas de esas veces la persona se corre y me deja mi lugar. Otras se me ríe en la cara. Pero una sola vez la cosa fluyó naturalmente. Una sola vez me desperté de mi lado sin haber pedido nada. Una sola vez no tuve que idear una estrategia cual guerra de trincheras para adueñarme de mi espacio y mi almohada. Una sola vez no me sentí tan maniática como mi ex y su problema del lugar de la cama. Aunque todo esto parezca un delirio místico nacido de reflexiones de after office, mi manual de revista femenina y mi sensación interna me hacen pensar…no será que una vez en la vida alguien también quería su lugar y no era el mismo que el mío?...
miércoles, 8 de febrero de 2012
Maquillaje que se corre con el agua
miércoles, 1 de febrero de 2012
No use este tomacorriente
jueves, 29 de diciembre de 2011
Renovacion del adn
martes, 18 de octubre de 2011
Imanes de la heladera
Miedo. No el que te presentan en las películas. No es el que te da sensación de dolor de panza y ganas de gritar mientras los pochoclos vuelan de acá para allá por los saltos que pegas en la sala de cine. Es una palabra que encierra muchas cosas. La cuestión no está en ponerse a filosofar en profundidad sobre este concepto, pero acá tengo un par de conclusiones respecto a este tema. Talvez incluido dentro del proceso que venia viviendo, darme cuenta que en otros idiomas la palabra no tiene tanto peso alivio la situación. Hasta empezó a sonar simpática. Paura se le dice en italiano. Así, ni más ni menos que eso. Creo que puede incluso parecer un nombre exótico. Ni hablemos de francés, la peur.. ya desde el vamos que cambia de género, no tiene la misma intensidad. Entonces, yo me pregunto… ¿Por qué me daba tanto terror recibir un llamado? Así como pasó con la tesis, ahora había otra cuestión que me atontaba el cerebro. Esa sensación de no tener el control sobre las cosas. Esos sentimientos que no podes atrapar por más que estires las manos y le des abrazo de oso. Te supera. Tenés la misma conversación una y otra vez con tus viejos. Creo que llegue a sentirme incapacitada neuronal. Para pelear se necesitan 2, y si uno es una pared, todo lo que el otro diga y haga le va a rebotar. Por ende, ¿Qué necesidad tengo de estar pensando excusas para un conflicto que ni siquiera invente yo, del que no tengo por qué participar, que tiene relación con los propios miedos y problemas del otro? Nada, pero siempre ahí poniéndome en el lugar del otro. Porque la vida sería mas fácil si yo no me pusiese en los zapatos de las otras personas. Tengo esa maldita costumbre y mala conducta. No porque dañe al otro es que es mala, sino porque es nociva para mi misma. “vos anda tranquilo, yo me pongo tus zapatos, te los mantengo calentitos y cuando vos vuelvas a tener ganas o no tengas mas miedo volves a ponértelos”. Mientras tanto yo lidio con mi vida y la del resto. No es una cuestión de egoísmo, pero así como el que tira del otro lado de la soga tiene sus mambos miedosos, yo creo que tengo un poco de miedo a decir “a mi no me vengas a joder”.
De todas formas es una cuestión de decisión. Todo lo externo puede ayudarte pero no te va a durar mucho tiempo. Las palabras de papá, las conversaciones con amigos, las conversaciones con gente que no es amiga, todo para buscar justificaciones. ¿de qué? De que existe un motivo valido para estar tan cagado hasta las patas. “vos tenés razón y siempre hiciste las cosas bien” me repitieron varias veces, pero yo me inmovilizaba cada vez que el teléfono de mi casa sonaba. Hay que ponerse en un escalón superior y neutralizar la situación conflictiva. No siempre se puede si uno se siente metido en el torbellino. Claramente un torbellino en el que te metieron a la fuerza, te agarraron de un brazo o de los pelos y te incluyeron en el transcurso de algo con lo que no tenias nada que ver. Y siempre con una sonrisa, tratando de desdramatizar las cosas. Y el miedo estaba en no saber hacia donde iba a salir volando después de girar y girar en ese tornado en el que me incluyeron sin preguntarme. Bah! En los tantos tornados, maremotos, huracanes en los que la gente te mete porque no quiere estar solo en vez de preguntarte como hace para dar un pasito al costado. Y en el peor de los casos, cuando te lo preguntan, no te escuchan…porque tener casas y vacas volando alrededor tuyo mientras te atraviesa un huracán es bastante complicado. Lo máximo que podes hacer es agarrar un megáfono para no esforzar tu voz gritando y decirle “cuidado, agachate porque ahí viene volando el súper chino en el que compraste las birras el otro día”.
Si es tan sencillo decidir dejar de tener miedo ¿por qué yo seguía torturándome con el temita? Simplemente porque no había tomado la determinación. ¿Por qué es tan tan tan fácil hacerlo en algunas cosas que son trascendentales, y tan tan tan complicado en banalidades? Porque así lo dispongo yo. Debe ser porque presto demasiada atención en los detalles. Palabras exactas, conversaciones en momentos y lugares precisos, tonalidades de la voz, expresiones de las caras cuando me dicen las cosas. Así resulta imposible no preocuparse por boludeces y tomarse con tranquilidad los temas importantes. Entonces sonó el teléfono, ring una vez, ring otra vez, parálisis muscular y emocional. “no voy a atender, no voy a atender, no quiero, no tengo ganas de dar explicaciones, no quiero pelear, no quiero, no quiero no quiero no quiero”, seguía el ring y sin pensarlo mas me levante. Despegué el tubo del resto del aparato y dije hola. Que bueno me anime, ya está, no me va a torturar mas la situación, ya lo enfrente, ya está aca, no tengo que pensar mas explicaciones, no tengo que sentir mas la espera. “No equivocado” tanto problema y ni siquiera era…