martes, 18 de octubre de 2011

Imanes de la heladera

Miedo. No el que te presentan en las películas. No es el que te da sensación de dolor de panza y ganas de gritar mientras los pochoclos vuelan de acá para allá por los saltos que pegas en la sala de cine. Es una palabra que encierra muchas cosas. La cuestión no está en ponerse a filosofar en profundidad sobre este concepto, pero acá tengo un par de conclusiones respecto a este tema. Talvez incluido dentro del proceso que venia viviendo, darme cuenta que en otros idiomas la palabra no tiene tanto peso alivio la situación. Hasta empezó a sonar simpática. Paura se le dice en italiano. Así, ni más ni menos que eso. Creo que puede incluso parecer un nombre exótico. Ni hablemos de francés, la peur.. ya desde el vamos que cambia de género, no tiene la misma intensidad. Entonces, yo me pregunto… ¿Por qué me daba tanto terror recibir un llamado? Así como pasó con la tesis, ahora había otra cuestión que me atontaba el cerebro. Esa sensación de no tener el control sobre las cosas. Esos sentimientos que no podes atrapar por más que estires las manos y le des abrazo de oso. Te supera. Tenés la misma conversación una y otra vez con tus viejos. Creo que llegue a sentirme incapacitada neuronal. Para pelear se necesitan 2, y si uno es una pared, todo lo que el otro diga y haga le va a rebotar. Por ende, ¿Qué necesidad tengo de estar pensando excusas para un conflicto que ni siquiera invente yo, del que no tengo por qué participar, que tiene relación con los propios miedos y problemas del otro? Nada, pero siempre ahí poniéndome en el lugar del otro. Porque la vida sería mas fácil si yo no me pusiese en los zapatos de las otras personas. Tengo esa maldita costumbre y mala conducta. No porque dañe al otro es que es mala, sino porque es nociva para mi misma. “vos anda tranquilo, yo me pongo tus zapatos, te los mantengo calentitos y cuando vos vuelvas a tener ganas o no tengas mas miedo volves a ponértelos”. Mientras tanto yo lidio con mi vida y la del resto. No es una cuestión de egoísmo, pero así como el que tira del otro lado de la soga tiene sus mambos miedosos, yo creo que tengo un poco de miedo a decir “a mi no me vengas a joder”.

De todas formas es una cuestión de decisión. Todo lo externo puede ayudarte pero no te va a durar mucho tiempo. Las palabras de papá, las conversaciones con amigos, las conversaciones con gente que no es amiga, todo para buscar justificaciones. ¿de qué? De que existe un motivo valido para estar tan cagado hasta las patas. “vos tenés razón y siempre hiciste las cosas bien” me repitieron varias veces, pero yo me inmovilizaba cada vez que el teléfono de mi casa sonaba. Hay que ponerse en un escalón superior y neutralizar la situación conflictiva. No siempre se puede si uno se siente metido en el torbellino. Claramente un torbellino en el que te metieron a la fuerza, te agarraron de un brazo o de los pelos y te incluyeron en el transcurso de algo con lo que no tenias nada que ver. Y siempre con una sonrisa, tratando de desdramatizar las cosas. Y el miedo estaba en no saber hacia donde iba a salir volando después de girar y girar en ese tornado en el que me incluyeron sin preguntarme. Bah! En los tantos tornados, maremotos, huracanes en los que la gente te mete porque no quiere estar solo en vez de preguntarte como hace para dar un pasito al costado. Y en el peor de los casos, cuando te lo preguntan, no te escuchan…porque tener casas y vacas volando alrededor tuyo mientras te atraviesa un huracán es bastante complicado. Lo máximo que podes hacer es agarrar un megáfono para no esforzar tu voz gritando y decirle “cuidado, agachate porque ahí viene volando el súper chino en el que compraste las birras el otro día”.

Si es tan sencillo decidir dejar de tener miedo ¿por qué yo seguía torturándome con el temita? Simplemente porque no había tomado la determinación. ¿Por qué es tan tan tan fácil hacerlo en algunas cosas que son trascendentales, y tan tan tan complicado en banalidades? Porque así lo dispongo yo. Debe ser porque presto demasiada atención en los detalles. Palabras exactas, conversaciones en momentos y lugares precisos, tonalidades de la voz, expresiones de las caras cuando me dicen las cosas. Así resulta imposible no preocuparse por boludeces y tomarse con tranquilidad los temas importantes. Entonces sonó el teléfono, ring una vez, ring otra vez, parálisis muscular y emocional. “no voy a atender, no voy a atender, no quiero, no tengo ganas de dar explicaciones, no quiero pelear, no quiero, no quiero no quiero no quiero”, seguía el ring y sin pensarlo mas me levante. Despegué el tubo del resto del aparato y dije hola. Que bueno me anime, ya está, no me va a torturar mas la situación, ya lo enfrente, ya está aca, no tengo que pensar mas explicaciones, no tengo que sentir mas la espera. “No equivocado” tanto problema y ni siquiera era…

miércoles, 12 de octubre de 2011

Azucar sin arroz

Reírse de uno mismo. Así le definí lo que hago con las palabras a un grupo de personas nuevas en mi vida. Los noté animados con la descripción de mis posteos. Creo que más que ellos escuchar de que se trataba, yo necesitaba hablar. Hablar y escribir. Hasta en otros idiomas. Probablemente la gente que me conoce puede sorprenderse de esta afirmación. “yo no hablo”. Si, todo bien, hablo hasta por los codos, pero no hablo. No digo las cosas. No se las digo a las personas que corresponden, en los momentos adecuados. Decir no solo es formular un pensamiento, articularlo lógicamente y pronunciar sonidos. Es expresar muchas cosas. Así que en mi nueva postura de la vida, trato de exponer las cuestiones como deben ser. Por eso agarro el teléfono y llamó a mi padre, aunque signifique aceptar que no tengo edad ni tiempo para resolver todas las cosas que me gustaría.

Dije con total libertad una filosofía de vida trillada, reírse de las cosas que te pasan. Desdramatizarlas. Seguramente mi compañero escritor de teorías filosóficas debe haber pensado que era una idiotez, o por ahí pensó que había alguien en el mundo como él que se pone a pensar otra manera de ver las cosas. Me fui a tomar el bondi con eso en la capocha. R E I R S E. Llovía mucho, y claramente, yo era la única que no tenia paraguas. Escabullirme debajo de un árbol empeoraba las cosas. El colectivo se estaba tomando todo el tiempo del mundo para venir.

“seguro que me subo y esta lleno, no me puedo sentar, se me caen las monedas, la gente me putea porque no me apuro, alguno va con el celu sin auriculares escuchando música (propicia para un sábado a las 5 de la mañana), debo tener el rimel corrido, debo parecer un zombie”. Así, forever and ever, giraban las frases en mi cabeza en los segundos en los que el rojito se acercaba. Para mi sorpresa, estaba vacío. Había asientos. Las monedas no se me cayeron y rodaron cortando cabezas de todos los gérmenes que hay en el piso, el maquillaje no se me había corrido (solo se me habían revoloteado un poco las pestañas), nadie escuchaba ningún tipo de música. Un ratito las cosas como yo quería.

Entonces volver a casa de repente te hace acordar que tuviste un día horrible. “otros deben estar peor”. Sorry por el egoísmo, pero la vida de otro es de otro, en mi planetita las cosas que me pasan son tan graves como un tsunami. Mejor no hablar de eso porque después sueño.

La gente es desubicada y egoísta. Pretende que le pelees sus batallas y se las ganes sin que ellos hagan esfuerzos. No importan las horas frente a una pantalla trabajando si no les cumpliste su capricho. No importa la buena voluntad y la buena predisposición por años, en instancias decisivas te salen con reproches. No son relevantes todos esos aspectos en los que cediste a tus deseos para no molestar ni hacer daño, siempre sos un aprovechador en momentos clave. No importa cuanto quieras que cambie una persona por su bien, las personas no cambian.

La terquedad es valorada en muchos ámbitos, yo no la aprecio en ninguno de los míos. Ser orgulloso no siempre demuestra valentía, sino más bien pánico y deshonestidad. Juzgar las cosas según el anteojo con el que las estés mirando no hace que estén mas cercas o mas lejos tuyo. La vida no es unilateral como muchos piensan. Las cosas se acuerdan, se pactan, se respetan, se establecen bajo criterios y parámetros, se cumplen, se practican como son. Cada uno cuida su jardín, pero si yo tengo las hojas de mis plantas en tu terreno por más que las raíces digan que son del mío, vas a pelearme la situación aunque los dos nos quedemos sin plantitas. Las personas deberían entender que el respeto se pierde solo con la falta de respeto.

Ante este panorama desolador hay opciones a seguir. En primer lugar podes sentirte mal todo el día, enojarte con el mundo y con vos mismo, llorarle a tu papá porque te frustraste con algo, aceptar las culpas, asumir culpas que no te corresponden, prenderte al pote de dulce de leche con más culpa (no te lo recomiendo, porque salir de ese estado va a estar mas complicado que con los mineros de chile).

Sin embargo a veces aparecen opciones para seguir riéndose de la vida, una cena con amigas, un amigo que te dice que te quiere, una madre que te habla pavadas y se confunde de tecla diciéndole Nessi a un jugador (ME TENTE), unas canciones que te inspiran a cantar a los gritos, unos pensamientos desorbitados respecto a temáticas bizarras de la vida, unas fotos que te pones a sacar, unas lecturas a libros que te atrapan, una recorrida por todo el camino que transitaste con tus propias palabras, un posteo de blog sin sentido y sin gracia que te alivia un poco las ganas de decir las cosas…

martes, 27 de septiembre de 2011

Rentando o alquilando

El tiempo es un concepto que viene apareciendo en mi vida bastante en este último tiempo. (Valga la redundancia). Debe ser la edad o el momento, no lo se y creo que tampoco me importa. Pero me di cuenta que hay varios factores que influyen en esta cuestión de medir, calcular, tener un parámetro de tiempo. Depende del cristal con que se mire es que estas un poco o muy ciego. Hay tiempos para distintas cosas, o cosas metidas en distintos tiempos. Una de ellas y que me desespera es la espera. Por ejemplo, tenés un turno… ¿Qué haces? ¿Llegas 10 minutos antes? No. Porque seguro llegaste muy temprano y por la ley de Murphy ese día el medico se atrasa 40 minutos. Llegas después, no porque perdes el turno que te costo tanto sacar. (Aclaremos con esto que es mucho esfuerzo levantar el tubo del teléfono, marcar los numeritos y tratar de coordinar con una secretaria que no tiene ganas de estar ahí cuando es que podes modificar tu rutina diaria para poder ir). Alguna vez el psicólogo me dijo que si llegas 3 minutos antes no estas siendo puntual, estas llegando 3 minutos antes. Eso es clave..por eso cuando tengo un horario de llegada a un lugar camino la primera parte del trayecto corriendo para que me sobre el tiempo para caminar despacio la parte restante. Ni hablemos de cuando te citas con alguien. Bue, ponele que en estos tiempos que corren te dignas a tener una cita. Ponele que todavía los hombres te invitan a tomar un café y no te encaran en una barra con un fernet. Ponele que nosotras no los andamos apurando para que nos inviten a tomar algo para después decir que va muy rápido. Ponele que yo prefiero que me inviten al cine y que sea 3D. En fin, ¿Qué haces en esos casos? Llegas antes y tenés que bancarte esos interminables minutos donde la otra persona no aparece. Miras para un lado, miras para el otro, hasta miras hacia el suelo a ver si por casualidad es tan creativo que se te aparece debajo de un zapato. Lo peor de esas situaciones es que vos estas ahí parado, esperando, en una esquina, al costado de una escalera, al lado de uno disfrazado de Barney, mientras la gente que pasa te mira. Y pensas “deben pensar que quiero robarles algo, que estoy haciendo de campana” y te pones a mirar el celu, o a atarte los cordones, o a hacer todas esas cosas que crees que te harían ver normal pero que en realidad te hacen ver mas sospechoso que nunca. Aun mas trágico resulta si esa señora que pasa caminando por adelante tuyo con un bastón y apenas puede moverse piensa “pobre, la dejaron plantada”.

También existen otros tipos de tiempos de espera, obviamente que en el teléfono es lo peor…”bancame que busco papel y lapicera para anotar”...uff listo, acá me clavo 10 minutos, me gasto todo el crédito, no va a salir tinta, se va a dar cuenta que el papel es importante y no puede rayarlo, etc, etc, deambulas por tu cabeza mientras el teléfono de la otra persona queda apoyado en la mesa solo, riéndose de vos que estas ahí respirando fuerte. Pero para ir subiendo la graduación de lo terrible del tiempo de espera podemos declarar que la mas desagradable de todos los minutos, segundos, horas, etc es cuando tenés que decirle algo a alguien que no queres decirle. “no te quiero mas”, “me voy a mudar”, “me dieron el trabajo que querías”, “me canse de que hagamos siempre lo que vos queres”, “me olvide de ponerle mayonesa al sándwich”, y así podemos seguir. Es una adrenalina y un vértigo pensar en que puede pasar en ese momento en que las palabras salgan de tu boca, y es placentero pensar como te vas a sentir en el instante después de haberlo dicho.

Otro tiempo que me tortura en estos días es el que existe entre el momento en que te vas a dormir y el segundo exacto en que el despertador suena. Obviamente el primero de los 4 despertadores que te pones para informarle a tu cerebro que ya es hora de sacar la carucha a la calle e intentar tener una vida normal como el resto de los seres humanos (aunque no lo consigas muy seguido). Justamente este espacio temporal que existe entre esos dos puntos suele llamarse sueño, noni, dormir, desmayarse en la cama, descarrilar el cuerpo contra el colchón, babear la almohada y lamentablemente para algunos…roncar, se convirtió en algo gracioso para mi conciencia. Soñé que me encontraba con un señor ex y me decía que de los 30 días del mes, me extrañaba solo 20…y para mi grata sorpresa mi respuesta fue “¿Qué hacemos con los 10 restantes?, ese tercio del mes ¿no me extrañas?...Yo no puedo vivir con fracciones”. Ahí descubrí que el tiempo no es tiempo sino que es la cantidad de numeradores y denominadores que nosotros queramos…

jueves, 1 de septiembre de 2011

Joyeux anniversaire!

La cuestión es la siguiente: Hace 1 año exactamente se publico el primer posteo. Fue la consecuencia a la causa que se llamaba “hubiese cumplido un nuevo aniversario con mi ex”. LA ANGUSTIA se había apoderado de mi cabeza durante todo el mes de agosto. Se acercaba el día y yo no podía hacer nada. Cuando llego la fecha paso de todo menos lo que yo pensé que iba a pasar. Que de eso iba a nacer un blog. Si, porque la tipa cuando se deprime escribe. Pero además cuando se pone feliz escribe. Ni hablemos de cuando se le pelan los cables (mi pelo podría decirse, como me dijo un Sr. ebrio cuando tenia 10 años). Todo esto me hizo reflexionar sobre la costumbre o necesidad que tenemos de estar celebrando, recordando, conmemorando las cosas. Buenas y malas.

Me pongo filosófica mientras como dulce de leche del pote. Porque hoy tengo que festejar, conmemorar y celebrar que hace 1 año tuve un impulso. Tuve ganas de dejar salir todo eso que no me dejaba dormir bien. Me he propuesto en la vida celebrar las cosas más banales que puedan existir. Como por ejemplo, hace 6 días exactamente me pare en la esquina de una avenida muy ruidosa y transitada. Esperando cruzar la calle, con todo el fastidio que significa vivir en una ciudad, de repente salio el sol y un vientito bien helado me hizo darme cuenta que todavía estamos en invierno. Yo me pregunto entonces…¿Por qué no puedo acordarme de eso dentro de 10 años? ¿Qué necesidad tengo de estar recordando el día que le di un beso al bepi ese? ¿Qué necesidad tenemos de conmemorar el día que se murió un ser querido o importante para una causa? Se que es una cuestión de respeto, pero a veces nos olvidamos un poco de que hay cosas cotidianas que tendemos a olvidar y podrían ser motivo de festichola igual. El día que probé el primer vaso de fernet….yo me lo acuerdo…pero ¿cuántos de los que leen esto pueden decir exactamente en que momento fue y con quien estaban?

La cosa no está en criticar. Porque estoy cansada de las críticas. Todo el mundo tiene la capacidad, voz y voto de decirle al otro lo que hace mal. No hay que dejar de acordarse de los aniversarios con los novios, no hay que dejar de recordar la fecha en que cumplís años (si llegaste a este punto, creo que te ha visitado el alemán). Menos que menos olvidarse que algún ser humano fue significativo en nuestra vida y ya no está. Pero creo que la cosa está en festejar otro tipo de cosas. No es vivir del pasado, ni quedarse atado a lo que fue. Es darte cuenta que estas disfrutando de las cosas cuando son buenas, y que las malas fueron consecuencia de decisiones equivocadas pero que ahora no repetirías.

Por esto mi propuesta de acá en adelante es que empecemos a inmortalizar en nuestro cerebro cosas cotidianas sin tanta pompa como un san Valentín o un año nuevo. Porque al fin y al cabo, son nada mas que FECHAS. Impuestas, decididas, arbitrarias, estipuladas…a las cuales todos respondemos de la misma forma, o vamos contra la corriente. Como hacemos con mi grupo de amigas que celebramos nuestro propio dia de los enamorados teniendo por lo general una noche patetica, donde siempre pasan sucesos inesperados, donde ves a todas las parejitas apretando en el cheboli y vos estas cual loca desaforada y chivada bailando en el medio de la pista sin importarte nada. Total, el pibe que te gusta, si esta soltero no sale ese día para no comerse el garrón de la cursilería. Y si tiene novia, debe estar soportándola a ella diciéndole “te amo” cada dos minutos. Por eso nos propusimos conmemorar año tras año, el día de san Benjamin, que nada tiene que ver con nada pero nos hace felices. Propongo también acordarse del día en que te pusiste ese vestido “de la mala suerte” o como lo pienso yo “el vestido que no le encanta a las consecuencias de mis actos” que acompañó a acontecimientos inexplicables, inesperados e increíbles. Lo que no pensaste que iba a pasar esa noche ni nunca, sucede. Eso es motivo de conmemoración. Igual que el día que probas una marca nueva de chocolate.....o cuando descubrís que tu favorito bajo de precio. El esa hamburgueseada donde probaste el queso cheddar verdadero (no el de cadena de comidas rápidas). La noche que aprendiste a bailar con los tacos de 10 cm sin caerte (ni al piso, ni sobre la gente, ni sobre vos misma, ni mientras haces pis, ni cuando intentas bajar un escalón, ni cuando te llevas puestas las camperas en el centro de una ronda de gente bailando). Por este motivo es que hoy me broto mientras me bajo el pote de dulce de leche a cucharadas…

miércoles, 10 de agosto de 2011

La libertad del agobio

Bueno, la cuestión es la siguiente: después de pensar durante un tiempo en el tema duelo decido escribir. Hace una semana o dos capaz (ya no tengo noción de tiempo y espacio, estar en 1500 o en el 2356 me da lo mismo) me reí mucho con un hashtag de una de las redes sociales. La consigna invitaba a poner las cosas que te hacen notar que un duelo termina, cuando estas listo para salir al mundo otra vez. Cuando te das cuenta que eso que te daba angustia, dolor de panza, ganas de morirte, estar en la cama tapado hasta la nariz, llantos inexplicables, mirar programas de tele a horarios turbios, irte de las fiestas temprano SOLA a dormir SOLA a tu casa SOLA. No se si dejé clara la situación. Entonces qué mejor que recapitular algunos de mis duelos o “procesos” como me decía el Sr. de la cabeza. Primero vale aclarar la diferencia entre nenes y nenas. Nosotras, obviamente dramáticas como somos, hacemos duelo tanto porque terminamos una relación como porque se nos rompió una taza que teníamos ahí guardada en la alacena que nos regalo alguna tía que no vemos hace 25 años aunque tengamos 20 de edad. Es esa sensación de no tener mas la cosa, nuestro problema radica en…LA DISPONIBILIDAD. Porque siempre que estuvo ahí ni lo vimos. No sabíamos si lo queríamos, ni siquiera sabíamos si era lo que queríamos. Más o menos como hacer el duelo de una relación con un pibe con el que deberías haber cortado 6 meses antes de la ruptura oficial porque te despertabas todos los días pensando en que no eras feliz y querías otra cosa para tu vida. Los varoncitos…¿Qué hacen? SALEN DE FIESTA. Bueno, en realidad suelen juntarse con sus amigotes a jugar algunos partiditos del PES y tomarse unos fernets mientras esquivan todo lo que les produce extrañar a la minita. Su ventaja reside en que saben distraerse rápidamente, la nuestra está en la capacidad de procesar todas esas sensaciones de “dolor de panza” y dar el paso hacia adelante cuando realmente estamos preparadas. Sino, fíjense en la sección del programa que escucho todos los días a la mañana…los que llaman para recuperar a sus ex son todos nenes que se dieron cuenta 4 meses después de que los abandonaron que la joda no sirve para tapar pozos. El chocolate y el psicólogo si.

Volviendo a lo personal, soy bastante patética cuando paso por un “proceso” de perdida. Soy de las que se duerme mirando Grey’s anatomy a las 3 de la mañana después de llorar exageradamente por la muerte de un personaje totalmente irrelevante. De las que en medio de su cumpleaños tiene cataratas en los ojos mientras un amigo le grita en la cara desaforadamente “no lloreeeeeees” (con tono violento). De las que no mira la película del año porque le gustaba al pibe. De las que evita tanto escuchar cierta música que el cantante principal se enferma y ahora se siento culpable. De las que invita a un chico a su casa y lo hace dormir en el sillón. De las que se toma unas cervezas con los amigos un miércoles a las 5 de la tarde y termina borracha para la cena. De las que se manda cagadas con gente que tiene que verle la cara bastante seguido y bueno..ACA NO PASO NADA. De las que se vuelve adicta a las redes sociales. De las que empieza a comer dulce de leche del pote sin problemas. Orgullosamente soy de las que se va a la peluquería a hacer terapia (no es cosa de hablar con el peluquero, es irse a sacarse el look de seducida y abandonada) aunque a veces te cortan tan mal el flequillo que pensas “gracias por hacerme ver mas destruida de lo que mi interior podría reflejar”. También soy de las que repite NO HABLO DE ESE TEMA pero después se pasa pensando conversaciones sobre esa cuestión desde que se levanta hasta que se acuesta. Ni hablemos de que soy de esas que cantan Si te vas de Shakira a los gritos y baila ridículamente con Mr. Brightside de The killers (así como Cameron Diaz en la película que amo mirar 50 veces por año).

Pero al mismo tiempo, no se si por genética o por necesidad de supervivencia, los duelos dan lugar a situaciones mágicas. Mi primo, la genialidad de artista en persona, escribe las mejores canciones, yo escribo un blog. Uno vuelve a las pasiones. Porque las sentís con más ganas. Volves a tener planes por vos mismo. Arrancaste la maquina y no la paras, los que te siguen son bienvenidos y los que no, nos encontraremos en otro momento de la vida…y cuando termina el duelo, te das cuenta que estas cantando las canciones que antes te daban ganas de vomitar por la angustia mientras te reís de las situaciones que te hicieron mal y las cosas ridículas que hiciste…

lunes, 25 de julio de 2011

Enrulando el pelo lacio

Yo venia muy tranquila. Muy zen. Todo era paz. Mis respuestas hacia situaciones problemáticas hasta me sorprendían en el fondo de mi inconsciencia. Orgullosa de haber trabajado todo un cuatrimestre durante 8 horas por día en un proyecto que termino anillado y entregado en una cajita. Leyendo libros por placer. Haciendo cosas porque me gustan. Estando con gente que me cae bien. Esquivando todas las balas de los problemas ajenos. Sintiéndome plena porque resolví algunos de los míos. Divirtiéndome solo porque si. Encarando situaciones sin pensar en lo que piensen. Hasta que…todo tiene un final, todo termina…como dice la canción que tuve que tocar a los 13 años y me equivoque tanto que me dio vergüenza volver a tocar el piano.

Un hijo de puta que viene y me pone torneos de 40 equipos. A ver macho, como hago para prestarle atención a todos los jugadores en el concurso de mierda que me gasta todo el crédito pidiendo pins. Si ya hacia mal los cambios y tomaba malas decisiones, ahora se va todo al joraca. Sumémosle la intolerancia por parte de la gente. O sea, no todo el mundo piensa como vos, no todos son como vos, no todos tienen tu personalidad, no todo el mundo tiene fuerza de voluntad. No sos nadie para criticar la vida de otro. Ojo que no me estaban juzgando a mi, sino imaginen este posteo con cuchillazos que vuelan desde la pantalla hasta los estómagos de los lectores. Un puto día que decido ir a sacar fotos con mi primo…LLUEVE CON CENIZA. Sabes que naturaleza, metete tu energía y tu materia en el centro de tu magma y andate despacito al búfalo de tu abuela. Ni hablemos del frío. De la cara de frío que me da pensar en las novias y novios de mis mejores amigos. Ese es otro tema, que no da para explayarse.

YO decido estar en automático. Oír pero no escuchar. Responder monosílabos. No involucrarme. No aconsejar. No brindar ayuda si no me la piden. No esperar lo que no me van a dar. Así como decidí por primera vez en la vida hacer solo lo que quiero, voy a decidir no hacer lo que no quiero.

Porque a la gente le da miedo decir si o no. Pensar en lo que pasa si yo voy por el camino de la izquierda con lo que pasa en la derecha. El PANICO que da sentir que vas a tomar una decisión equivocada. Pero una vez que eso se pasa, agarras y metes 5ta a fondo. ¿Y si eso que deje atrás tiene éxito?...¿si ese es mas feliz que yo?....¿si dije que no porque pensé que era lo mejor y me perdí la oportunidad de mi vida?....para saber que algo esta bien, tiene que fluir. Como me dice mi profesor de baile. Si de afuera parece que va bien la coreo pero los pies se te están enredando es porque estas decidiendo mal, estas yendo para el lado que no es, estas cruzando lo pasos. Así es la cuestión. Tiene que fluir. ¿Cómo hago para mantenerlo?...porque peor que una mala decisión, es tratar de revertirlo. Porque es peor retractarse que elegir para el culi. Pero el mundo esta acostumbrado a eso. Te puteo pero después te pido que me perdones. Te digo que no te amo mas pero después te mando mensajes, mails, y quiero verte. Te doy libertad pero te persigo con la cadena. Te digo hace lo que quieras y aparezco en cada rincón de tu vida. Dijiste que si, BAN CA TE LA. Te dijeron que no, BAN CA TE LA. Porque se tienen mas ovarios o cojones cuando decís que no y seguís mirando a la cara, que decir no y darse vuelta para girar la cabeza a los 2 segundos. A veces no entiendo como es que resulta tan fácil elegir un color para las uñas pero se complica redactar un mensajito de “no me rompas mas las pelotitas”.

Pensar que alguna vez no dude en cortarme el flequillo, en elegir unos zapatos, en subirme a un escenario, en hacer un curso, en subirme a un caballo, en hacer esa actividad física que no hacia nadie, en darle un beso al pibe mas lindo del lugar, en pisar una aguaviva grande como un plato, en matar una araña, en probar el atún, en decir que si, a decir que no, en decir te amo, en decir te detesto con fundamentos, en ponerme aparatos, en caminar sola a las 5 de la mañana por una zona complicada, en irme a vivir a una ciudad que había visitado solo 3 veces, en pintarme la boca de rojo, en mirar al pibe que nadie mira, en decir “ojala que seas feliz, aunque no sea conmigo”…

miércoles, 15 de junio de 2011

Fijate con quien te metes

Del dicho al hecho hay un largo trecho. Frase que le vi escrita en la red social a mi amiga la futura psicóloga. Son palabras que siempre tuve presentes. Bien, el tema es que yo soy una persona que me podes estar diciendo que me amas pero si no me lo demostras con actos no me doy cuenta. Si, gente soy así, lamentablemente crecí siendo de esta forma. Ahora estoy tratando de revertirlo, porque sino es ponerle demasiada presión y expectativas a los individuos que me rodean. Entonces me puse a analizar ¿Qué hacemos con los actos de las personas que queremos? Tenemos varias formas de actuar. Llevándolo a los vínculos amorosos puedo determinar que existen las opciones siguientes: en primer lugar, tenemos a ese ser que adoramos, que amamos, que deseamos, y ¿Qué hacemos? LO AHOGAMOS. Porque te quiero te persigo, te mando 25 mensajes por día preguntándote como estas, te llamo cuando estas jugando a la play con tus amigos y te exijo que me expliques como es que hiciste el gol de chilena. Cuando estamos en un lugar con gente, te abrazo, me siento a upa, te insisto para que dejes de jugar el partido de poker y te vayas conmigo. A ver…que alguien me explique de qué sirve accionar de esta manera. ¿Sabes cual es el paso siguiente? NECESITO UN TIEMPO ALEJADO DE VOS. Por otro lado, tenemos esa forma de actuar indiferente. No te llamo, no te digo nada, te digo que te amo pero después te dejo plantado, mis amigos no te conocen o no les digo que me quedo con vos, no conoces a mi familia porque no me interesa llevarte a ningún lado. Quiero decir que este tipo de prácticas me hacen pensar…¿Para qué te quiero conmigo si sos igual que el jabón? Cuando se termina puteas porque sentís que remarla con el shampoo no fue suficiente, pero cuando te tengo uso jabón líquido.

Porque te quiero te aporreo. Claro ejemplo de las que somos así. No es histeria, no es boludeo. Es pura y exclusivamente INCOHERENCIA. De la boca para afuera te bardeo, pero con mis actos te trato de decir que te amo. Ni hablar cuando es el caso contrario, ahí nos metemos en un perfil enfermo, donde te digo que te amo pero después te hago las forradas más grandes de la historia. Pero hay una situación que va mas allá de todas las maneras de actuar que tienen los seres, y es, la interpretación que le damos a las cosas. El otro día en una conversación, un hombre dijo “no se por qué ustedes piensan que nosotros vamos a pensar todo eso, que vamos a conectar tantos detalles para darle un significado que no tiene, para nosotros nos dijiste que si o que no y punto.” Por supuesto que las minas, le damos más vueltas que una calesita a las palabras. A ver flaca, no es “el día de lo contrario”. Si el pibe no te quiere ver, no te manda un mensaje y listo. No se esta haciendo el difícil, no esta tratando que vos pienses que en realidad te tiene ganas pero no te lo demuestra por ser orgulloso. ES SIMPLE, no te escribe porque no apareces en su cabeza. Y ¿Qué pasa? Ahí vamos nosotras a tratar de descifrar un “che…linda quiero verte” como si fuese un jeroglífico. Para entender que conexiones cerebrales hacemos nosotras es necesario saber que nos preguntamos desde si ese “linda” era para nosotras o se equivoco, hasta como nos tiene agendada en el cel. Una afirmación, eso es, no tiene un significado oculto, no es un acertijo. “quiero verte” o “nos vamos juntos” es eso, no es “no se si quiero verte porque no quiero que pienses que estoy enamorado de vos, pero se que en el fondo vos tenés sentimientos hacia mi, así que te lo tiro con onda para que entiendas que esta noche quiero verte pero que no significa que soy tu novio, y además me gustaría volver a verte en otro momento pero no tengo ganas de definir lo nuestro ahora porque tengo sueño, son las 7 de la mañana pero igual tengo la energía que es suficiente para que la pases bien”.

Actuamos como pensamos o pensamos como actuamos. Cualquiera sea el caso, yo tengo un conflicto. A veces no tengo filtros y como pienso hago, pero otras veces le pongo más barreras al impulso que sale de mi cabeza que una pista olimpica de obstáculos. Quiero decir y no decir las cosas. Entonces ¿Qué hago? Te doy un beso y te pego un cachetazo, te digo que si pero después te niego a muerte, escribo un blog pero no me animo a decir las cosas personalmente…