martes, 27 de septiembre de 2011

Rentando o alquilando

El tiempo es un concepto que viene apareciendo en mi vida bastante en este último tiempo. (Valga la redundancia). Debe ser la edad o el momento, no lo se y creo que tampoco me importa. Pero me di cuenta que hay varios factores que influyen en esta cuestión de medir, calcular, tener un parámetro de tiempo. Depende del cristal con que se mire es que estas un poco o muy ciego. Hay tiempos para distintas cosas, o cosas metidas en distintos tiempos. Una de ellas y que me desespera es la espera. Por ejemplo, tenés un turno… ¿Qué haces? ¿Llegas 10 minutos antes? No. Porque seguro llegaste muy temprano y por la ley de Murphy ese día el medico se atrasa 40 minutos. Llegas después, no porque perdes el turno que te costo tanto sacar. (Aclaremos con esto que es mucho esfuerzo levantar el tubo del teléfono, marcar los numeritos y tratar de coordinar con una secretaria que no tiene ganas de estar ahí cuando es que podes modificar tu rutina diaria para poder ir). Alguna vez el psicólogo me dijo que si llegas 3 minutos antes no estas siendo puntual, estas llegando 3 minutos antes. Eso es clave..por eso cuando tengo un horario de llegada a un lugar camino la primera parte del trayecto corriendo para que me sobre el tiempo para caminar despacio la parte restante. Ni hablemos de cuando te citas con alguien. Bue, ponele que en estos tiempos que corren te dignas a tener una cita. Ponele que todavía los hombres te invitan a tomar un café y no te encaran en una barra con un fernet. Ponele que nosotras no los andamos apurando para que nos inviten a tomar algo para después decir que va muy rápido. Ponele que yo prefiero que me inviten al cine y que sea 3D. En fin, ¿Qué haces en esos casos? Llegas antes y tenés que bancarte esos interminables minutos donde la otra persona no aparece. Miras para un lado, miras para el otro, hasta miras hacia el suelo a ver si por casualidad es tan creativo que se te aparece debajo de un zapato. Lo peor de esas situaciones es que vos estas ahí parado, esperando, en una esquina, al costado de una escalera, al lado de uno disfrazado de Barney, mientras la gente que pasa te mira. Y pensas “deben pensar que quiero robarles algo, que estoy haciendo de campana” y te pones a mirar el celu, o a atarte los cordones, o a hacer todas esas cosas que crees que te harían ver normal pero que en realidad te hacen ver mas sospechoso que nunca. Aun mas trágico resulta si esa señora que pasa caminando por adelante tuyo con un bastón y apenas puede moverse piensa “pobre, la dejaron plantada”.

También existen otros tipos de tiempos de espera, obviamente que en el teléfono es lo peor…”bancame que busco papel y lapicera para anotar”...uff listo, acá me clavo 10 minutos, me gasto todo el crédito, no va a salir tinta, se va a dar cuenta que el papel es importante y no puede rayarlo, etc, etc, deambulas por tu cabeza mientras el teléfono de la otra persona queda apoyado en la mesa solo, riéndose de vos que estas ahí respirando fuerte. Pero para ir subiendo la graduación de lo terrible del tiempo de espera podemos declarar que la mas desagradable de todos los minutos, segundos, horas, etc es cuando tenés que decirle algo a alguien que no queres decirle. “no te quiero mas”, “me voy a mudar”, “me dieron el trabajo que querías”, “me canse de que hagamos siempre lo que vos queres”, “me olvide de ponerle mayonesa al sándwich”, y así podemos seguir. Es una adrenalina y un vértigo pensar en que puede pasar en ese momento en que las palabras salgan de tu boca, y es placentero pensar como te vas a sentir en el instante después de haberlo dicho.

Otro tiempo que me tortura en estos días es el que existe entre el momento en que te vas a dormir y el segundo exacto en que el despertador suena. Obviamente el primero de los 4 despertadores que te pones para informarle a tu cerebro que ya es hora de sacar la carucha a la calle e intentar tener una vida normal como el resto de los seres humanos (aunque no lo consigas muy seguido). Justamente este espacio temporal que existe entre esos dos puntos suele llamarse sueño, noni, dormir, desmayarse en la cama, descarrilar el cuerpo contra el colchón, babear la almohada y lamentablemente para algunos…roncar, se convirtió en algo gracioso para mi conciencia. Soñé que me encontraba con un señor ex y me decía que de los 30 días del mes, me extrañaba solo 20…y para mi grata sorpresa mi respuesta fue “¿Qué hacemos con los 10 restantes?, ese tercio del mes ¿no me extrañas?...Yo no puedo vivir con fracciones”. Ahí descubrí que el tiempo no es tiempo sino que es la cantidad de numeradores y denominadores que nosotros queramos…

jueves, 1 de septiembre de 2011

Joyeux anniversaire!

La cuestión es la siguiente: Hace 1 año exactamente se publico el primer posteo. Fue la consecuencia a la causa que se llamaba “hubiese cumplido un nuevo aniversario con mi ex”. LA ANGUSTIA se había apoderado de mi cabeza durante todo el mes de agosto. Se acercaba el día y yo no podía hacer nada. Cuando llego la fecha paso de todo menos lo que yo pensé que iba a pasar. Que de eso iba a nacer un blog. Si, porque la tipa cuando se deprime escribe. Pero además cuando se pone feliz escribe. Ni hablemos de cuando se le pelan los cables (mi pelo podría decirse, como me dijo un Sr. ebrio cuando tenia 10 años). Todo esto me hizo reflexionar sobre la costumbre o necesidad que tenemos de estar celebrando, recordando, conmemorando las cosas. Buenas y malas.

Me pongo filosófica mientras como dulce de leche del pote. Porque hoy tengo que festejar, conmemorar y celebrar que hace 1 año tuve un impulso. Tuve ganas de dejar salir todo eso que no me dejaba dormir bien. Me he propuesto en la vida celebrar las cosas más banales que puedan existir. Como por ejemplo, hace 6 días exactamente me pare en la esquina de una avenida muy ruidosa y transitada. Esperando cruzar la calle, con todo el fastidio que significa vivir en una ciudad, de repente salio el sol y un vientito bien helado me hizo darme cuenta que todavía estamos en invierno. Yo me pregunto entonces…¿Por qué no puedo acordarme de eso dentro de 10 años? ¿Qué necesidad tengo de estar recordando el día que le di un beso al bepi ese? ¿Qué necesidad tenemos de conmemorar el día que se murió un ser querido o importante para una causa? Se que es una cuestión de respeto, pero a veces nos olvidamos un poco de que hay cosas cotidianas que tendemos a olvidar y podrían ser motivo de festichola igual. El día que probé el primer vaso de fernet….yo me lo acuerdo…pero ¿cuántos de los que leen esto pueden decir exactamente en que momento fue y con quien estaban?

La cosa no está en criticar. Porque estoy cansada de las críticas. Todo el mundo tiene la capacidad, voz y voto de decirle al otro lo que hace mal. No hay que dejar de acordarse de los aniversarios con los novios, no hay que dejar de recordar la fecha en que cumplís años (si llegaste a este punto, creo que te ha visitado el alemán). Menos que menos olvidarse que algún ser humano fue significativo en nuestra vida y ya no está. Pero creo que la cosa está en festejar otro tipo de cosas. No es vivir del pasado, ni quedarse atado a lo que fue. Es darte cuenta que estas disfrutando de las cosas cuando son buenas, y que las malas fueron consecuencia de decisiones equivocadas pero que ahora no repetirías.

Por esto mi propuesta de acá en adelante es que empecemos a inmortalizar en nuestro cerebro cosas cotidianas sin tanta pompa como un san Valentín o un año nuevo. Porque al fin y al cabo, son nada mas que FECHAS. Impuestas, decididas, arbitrarias, estipuladas…a las cuales todos respondemos de la misma forma, o vamos contra la corriente. Como hacemos con mi grupo de amigas que celebramos nuestro propio dia de los enamorados teniendo por lo general una noche patetica, donde siempre pasan sucesos inesperados, donde ves a todas las parejitas apretando en el cheboli y vos estas cual loca desaforada y chivada bailando en el medio de la pista sin importarte nada. Total, el pibe que te gusta, si esta soltero no sale ese día para no comerse el garrón de la cursilería. Y si tiene novia, debe estar soportándola a ella diciéndole “te amo” cada dos minutos. Por eso nos propusimos conmemorar año tras año, el día de san Benjamin, que nada tiene que ver con nada pero nos hace felices. Propongo también acordarse del día en que te pusiste ese vestido “de la mala suerte” o como lo pienso yo “el vestido que no le encanta a las consecuencias de mis actos” que acompañó a acontecimientos inexplicables, inesperados e increíbles. Lo que no pensaste que iba a pasar esa noche ni nunca, sucede. Eso es motivo de conmemoración. Igual que el día que probas una marca nueva de chocolate.....o cuando descubrís que tu favorito bajo de precio. El esa hamburgueseada donde probaste el queso cheddar verdadero (no el de cadena de comidas rápidas). La noche que aprendiste a bailar con los tacos de 10 cm sin caerte (ni al piso, ni sobre la gente, ni sobre vos misma, ni mientras haces pis, ni cuando intentas bajar un escalón, ni cuando te llevas puestas las camperas en el centro de una ronda de gente bailando). Por este motivo es que hoy me broto mientras me bajo el pote de dulce de leche a cucharadas…

miércoles, 10 de agosto de 2011

La libertad del agobio

Bueno, la cuestión es la siguiente: después de pensar durante un tiempo en el tema duelo decido escribir. Hace una semana o dos capaz (ya no tengo noción de tiempo y espacio, estar en 1500 o en el 2356 me da lo mismo) me reí mucho con un hashtag de una de las redes sociales. La consigna invitaba a poner las cosas que te hacen notar que un duelo termina, cuando estas listo para salir al mundo otra vez. Cuando te das cuenta que eso que te daba angustia, dolor de panza, ganas de morirte, estar en la cama tapado hasta la nariz, llantos inexplicables, mirar programas de tele a horarios turbios, irte de las fiestas temprano SOLA a dormir SOLA a tu casa SOLA. No se si dejé clara la situación. Entonces qué mejor que recapitular algunos de mis duelos o “procesos” como me decía el Sr. de la cabeza. Primero vale aclarar la diferencia entre nenes y nenas. Nosotras, obviamente dramáticas como somos, hacemos duelo tanto porque terminamos una relación como porque se nos rompió una taza que teníamos ahí guardada en la alacena que nos regalo alguna tía que no vemos hace 25 años aunque tengamos 20 de edad. Es esa sensación de no tener mas la cosa, nuestro problema radica en…LA DISPONIBILIDAD. Porque siempre que estuvo ahí ni lo vimos. No sabíamos si lo queríamos, ni siquiera sabíamos si era lo que queríamos. Más o menos como hacer el duelo de una relación con un pibe con el que deberías haber cortado 6 meses antes de la ruptura oficial porque te despertabas todos los días pensando en que no eras feliz y querías otra cosa para tu vida. Los varoncitos…¿Qué hacen? SALEN DE FIESTA. Bueno, en realidad suelen juntarse con sus amigotes a jugar algunos partiditos del PES y tomarse unos fernets mientras esquivan todo lo que les produce extrañar a la minita. Su ventaja reside en que saben distraerse rápidamente, la nuestra está en la capacidad de procesar todas esas sensaciones de “dolor de panza” y dar el paso hacia adelante cuando realmente estamos preparadas. Sino, fíjense en la sección del programa que escucho todos los días a la mañana…los que llaman para recuperar a sus ex son todos nenes que se dieron cuenta 4 meses después de que los abandonaron que la joda no sirve para tapar pozos. El chocolate y el psicólogo si.

Volviendo a lo personal, soy bastante patética cuando paso por un “proceso” de perdida. Soy de las que se duerme mirando Grey’s anatomy a las 3 de la mañana después de llorar exageradamente por la muerte de un personaje totalmente irrelevante. De las que en medio de su cumpleaños tiene cataratas en los ojos mientras un amigo le grita en la cara desaforadamente “no lloreeeeeees” (con tono violento). De las que no mira la película del año porque le gustaba al pibe. De las que evita tanto escuchar cierta música que el cantante principal se enferma y ahora se siento culpable. De las que invita a un chico a su casa y lo hace dormir en el sillón. De las que se toma unas cervezas con los amigos un miércoles a las 5 de la tarde y termina borracha para la cena. De las que se manda cagadas con gente que tiene que verle la cara bastante seguido y bueno..ACA NO PASO NADA. De las que se vuelve adicta a las redes sociales. De las que empieza a comer dulce de leche del pote sin problemas. Orgullosamente soy de las que se va a la peluquería a hacer terapia (no es cosa de hablar con el peluquero, es irse a sacarse el look de seducida y abandonada) aunque a veces te cortan tan mal el flequillo que pensas “gracias por hacerme ver mas destruida de lo que mi interior podría reflejar”. También soy de las que repite NO HABLO DE ESE TEMA pero después se pasa pensando conversaciones sobre esa cuestión desde que se levanta hasta que se acuesta. Ni hablemos de que soy de esas que cantan Si te vas de Shakira a los gritos y baila ridículamente con Mr. Brightside de The killers (así como Cameron Diaz en la película que amo mirar 50 veces por año).

Pero al mismo tiempo, no se si por genética o por necesidad de supervivencia, los duelos dan lugar a situaciones mágicas. Mi primo, la genialidad de artista en persona, escribe las mejores canciones, yo escribo un blog. Uno vuelve a las pasiones. Porque las sentís con más ganas. Volves a tener planes por vos mismo. Arrancaste la maquina y no la paras, los que te siguen son bienvenidos y los que no, nos encontraremos en otro momento de la vida…y cuando termina el duelo, te das cuenta que estas cantando las canciones que antes te daban ganas de vomitar por la angustia mientras te reís de las situaciones que te hicieron mal y las cosas ridículas que hiciste…

lunes, 25 de julio de 2011

Enrulando el pelo lacio

Yo venia muy tranquila. Muy zen. Todo era paz. Mis respuestas hacia situaciones problemáticas hasta me sorprendían en el fondo de mi inconsciencia. Orgullosa de haber trabajado todo un cuatrimestre durante 8 horas por día en un proyecto que termino anillado y entregado en una cajita. Leyendo libros por placer. Haciendo cosas porque me gustan. Estando con gente que me cae bien. Esquivando todas las balas de los problemas ajenos. Sintiéndome plena porque resolví algunos de los míos. Divirtiéndome solo porque si. Encarando situaciones sin pensar en lo que piensen. Hasta que…todo tiene un final, todo termina…como dice la canción que tuve que tocar a los 13 años y me equivoque tanto que me dio vergüenza volver a tocar el piano.

Un hijo de puta que viene y me pone torneos de 40 equipos. A ver macho, como hago para prestarle atención a todos los jugadores en el concurso de mierda que me gasta todo el crédito pidiendo pins. Si ya hacia mal los cambios y tomaba malas decisiones, ahora se va todo al joraca. Sumémosle la intolerancia por parte de la gente. O sea, no todo el mundo piensa como vos, no todos son como vos, no todos tienen tu personalidad, no todo el mundo tiene fuerza de voluntad. No sos nadie para criticar la vida de otro. Ojo que no me estaban juzgando a mi, sino imaginen este posteo con cuchillazos que vuelan desde la pantalla hasta los estómagos de los lectores. Un puto día que decido ir a sacar fotos con mi primo…LLUEVE CON CENIZA. Sabes que naturaleza, metete tu energía y tu materia en el centro de tu magma y andate despacito al búfalo de tu abuela. Ni hablemos del frío. De la cara de frío que me da pensar en las novias y novios de mis mejores amigos. Ese es otro tema, que no da para explayarse.

YO decido estar en automático. Oír pero no escuchar. Responder monosílabos. No involucrarme. No aconsejar. No brindar ayuda si no me la piden. No esperar lo que no me van a dar. Así como decidí por primera vez en la vida hacer solo lo que quiero, voy a decidir no hacer lo que no quiero.

Porque a la gente le da miedo decir si o no. Pensar en lo que pasa si yo voy por el camino de la izquierda con lo que pasa en la derecha. El PANICO que da sentir que vas a tomar una decisión equivocada. Pero una vez que eso se pasa, agarras y metes 5ta a fondo. ¿Y si eso que deje atrás tiene éxito?...¿si ese es mas feliz que yo?....¿si dije que no porque pensé que era lo mejor y me perdí la oportunidad de mi vida?....para saber que algo esta bien, tiene que fluir. Como me dice mi profesor de baile. Si de afuera parece que va bien la coreo pero los pies se te están enredando es porque estas decidiendo mal, estas yendo para el lado que no es, estas cruzando lo pasos. Así es la cuestión. Tiene que fluir. ¿Cómo hago para mantenerlo?...porque peor que una mala decisión, es tratar de revertirlo. Porque es peor retractarse que elegir para el culi. Pero el mundo esta acostumbrado a eso. Te puteo pero después te pido que me perdones. Te digo que no te amo mas pero después te mando mensajes, mails, y quiero verte. Te doy libertad pero te persigo con la cadena. Te digo hace lo que quieras y aparezco en cada rincón de tu vida. Dijiste que si, BAN CA TE LA. Te dijeron que no, BAN CA TE LA. Porque se tienen mas ovarios o cojones cuando decís que no y seguís mirando a la cara, que decir no y darse vuelta para girar la cabeza a los 2 segundos. A veces no entiendo como es que resulta tan fácil elegir un color para las uñas pero se complica redactar un mensajito de “no me rompas mas las pelotitas”.

Pensar que alguna vez no dude en cortarme el flequillo, en elegir unos zapatos, en subirme a un escenario, en hacer un curso, en subirme a un caballo, en hacer esa actividad física que no hacia nadie, en darle un beso al pibe mas lindo del lugar, en pisar una aguaviva grande como un plato, en matar una araña, en probar el atún, en decir que si, a decir que no, en decir te amo, en decir te detesto con fundamentos, en ponerme aparatos, en caminar sola a las 5 de la mañana por una zona complicada, en irme a vivir a una ciudad que había visitado solo 3 veces, en pintarme la boca de rojo, en mirar al pibe que nadie mira, en decir “ojala que seas feliz, aunque no sea conmigo”…

miércoles, 15 de junio de 2011

Fijate con quien te metes

Del dicho al hecho hay un largo trecho. Frase que le vi escrita en la red social a mi amiga la futura psicóloga. Son palabras que siempre tuve presentes. Bien, el tema es que yo soy una persona que me podes estar diciendo que me amas pero si no me lo demostras con actos no me doy cuenta. Si, gente soy así, lamentablemente crecí siendo de esta forma. Ahora estoy tratando de revertirlo, porque sino es ponerle demasiada presión y expectativas a los individuos que me rodean. Entonces me puse a analizar ¿Qué hacemos con los actos de las personas que queremos? Tenemos varias formas de actuar. Llevándolo a los vínculos amorosos puedo determinar que existen las opciones siguientes: en primer lugar, tenemos a ese ser que adoramos, que amamos, que deseamos, y ¿Qué hacemos? LO AHOGAMOS. Porque te quiero te persigo, te mando 25 mensajes por día preguntándote como estas, te llamo cuando estas jugando a la play con tus amigos y te exijo que me expliques como es que hiciste el gol de chilena. Cuando estamos en un lugar con gente, te abrazo, me siento a upa, te insisto para que dejes de jugar el partido de poker y te vayas conmigo. A ver…que alguien me explique de qué sirve accionar de esta manera. ¿Sabes cual es el paso siguiente? NECESITO UN TIEMPO ALEJADO DE VOS. Por otro lado, tenemos esa forma de actuar indiferente. No te llamo, no te digo nada, te digo que te amo pero después te dejo plantado, mis amigos no te conocen o no les digo que me quedo con vos, no conoces a mi familia porque no me interesa llevarte a ningún lado. Quiero decir que este tipo de prácticas me hacen pensar…¿Para qué te quiero conmigo si sos igual que el jabón? Cuando se termina puteas porque sentís que remarla con el shampoo no fue suficiente, pero cuando te tengo uso jabón líquido.

Porque te quiero te aporreo. Claro ejemplo de las que somos así. No es histeria, no es boludeo. Es pura y exclusivamente INCOHERENCIA. De la boca para afuera te bardeo, pero con mis actos te trato de decir que te amo. Ni hablar cuando es el caso contrario, ahí nos metemos en un perfil enfermo, donde te digo que te amo pero después te hago las forradas más grandes de la historia. Pero hay una situación que va mas allá de todas las maneras de actuar que tienen los seres, y es, la interpretación que le damos a las cosas. El otro día en una conversación, un hombre dijo “no se por qué ustedes piensan que nosotros vamos a pensar todo eso, que vamos a conectar tantos detalles para darle un significado que no tiene, para nosotros nos dijiste que si o que no y punto.” Por supuesto que las minas, le damos más vueltas que una calesita a las palabras. A ver flaca, no es “el día de lo contrario”. Si el pibe no te quiere ver, no te manda un mensaje y listo. No se esta haciendo el difícil, no esta tratando que vos pienses que en realidad te tiene ganas pero no te lo demuestra por ser orgulloso. ES SIMPLE, no te escribe porque no apareces en su cabeza. Y ¿Qué pasa? Ahí vamos nosotras a tratar de descifrar un “che…linda quiero verte” como si fuese un jeroglífico. Para entender que conexiones cerebrales hacemos nosotras es necesario saber que nos preguntamos desde si ese “linda” era para nosotras o se equivoco, hasta como nos tiene agendada en el cel. Una afirmación, eso es, no tiene un significado oculto, no es un acertijo. “quiero verte” o “nos vamos juntos” es eso, no es “no se si quiero verte porque no quiero que pienses que estoy enamorado de vos, pero se que en el fondo vos tenés sentimientos hacia mi, así que te lo tiro con onda para que entiendas que esta noche quiero verte pero que no significa que soy tu novio, y además me gustaría volver a verte en otro momento pero no tengo ganas de definir lo nuestro ahora porque tengo sueño, son las 7 de la mañana pero igual tengo la energía que es suficiente para que la pases bien”.

Actuamos como pensamos o pensamos como actuamos. Cualquiera sea el caso, yo tengo un conflicto. A veces no tengo filtros y como pienso hago, pero otras veces le pongo más barreras al impulso que sale de mi cabeza que una pista olimpica de obstáculos. Quiero decir y no decir las cosas. Entonces ¿Qué hago? Te doy un beso y te pego un cachetazo, te digo que si pero después te niego a muerte, escribo un blog pero no me animo a decir las cosas personalmente…

lunes, 13 de junio de 2011

La sonrisa de la cara seria

Bueno, empecé a cambiar la forma de ver las cosas. La cuestión es la siguiente. Después de tanto proclamarlo de la boca para afuera, decidí que era hora de hacerlo con las celulitas y neuronas que componen mi cerebro. Tanto lo uso para la tesis, el estudio, la buena redacción, pero no para las cosas que realmente me importan. Que se reducen a…sentirme bien. En fin, la primera determinación que tomé fue cambiar los “tengo que” por los “quiero”. En muchos posteos hice mención de este tema. Pero no sirve de nada si lo escribo, lo digo, lo cuento, lo analizo pero no lo aplico. Entonces, decidí que quería dormir más, sin estrés, sin pensar que me tenía que levantar desesperada. Porque vamos a decir la verdad, vivimos despertándonos sabiendo que tenemos que hacer algo. No es justo para nadie abrir los ojos e instantáneamente empezar a pensar en todo lo que tenemos que hacer desde ese momento hasta que volvamos a dormirnos. Ni hablemos de esos agujeros negros en el tiempo y espacio que se producen cuando dormitas entre los 5 minutos que transcurren entre cada alarma. O sea, ¿Qué necesidad tenemos de estar dos horas más en la cama acostados, inconscientes pero concientes de que en 5 minutos va a volver a sonar el despertador? Estar así un rato no es saludable. Por lo menos a mi no me resulta agradable. Pero igual lo hago. Entonces ¿Qué hice? Puse despertadores cada media hora. Así por lo menos duermo tranquila un rato más sin la exaltación de los 5 minutos. La cosa también está en las situaciones donde sabes que deberías hacer algo pero no lo queres. Donde te presionan de todos lados. O te presionas vos mismo. Como me dijo B alguna vez, no tengo que irme a dormir a la 1 porque el día siguiente tenga que levantarme temprano para ir a trabajar, para estudiar, para ir a la facultad, para esto, para lo otro….¡andate a dormir cuando tengas sueño mujer! Sabias palabras que te juro que sacan un peso de encima. Además hay que pensar que se pueden hacer cosas placenteras hasta el momento en que cierres los ojos. Tomalo como quieras, yo por lo pronto estoy leyendo. Es el tercer libro sobre un monarca que me clavo en este año. Explicación no tiene, pero así soy feliz. Porque si uno hace lo que quiere y tiene ganas no te enfermas, como se enfermaban en esa época por cosas inentendibles hoy. Lamentablemente, en este tiempo tenemos las enfermedades mentales, que nos hacen mas mal que una simple fiebre. Una de ellas o por lo menos así lo considero yo, es la indecisión. No se si dejarlo o no dejarlo, no se si trabajar o viajar, no se si estudio otra carrera o hago un curso, no se si comer esto o lo otro, no se si gastar plata en eso que quiero o en lo que necesito, no se tantas cosas que me mareo. De acuerdo con mi criterio hay que ser un poquito impulsivo pero decidido. La cosa es así, en el momento en que sentiste que había que hacerlo, anda y tirate de cabeza a la pileta, pero sabiendo lo que vas a hacer. Para ponerlo en palabras que me identifican, hace 1 semana que quiero comer panqueques con dulce de leche, probablemente lo haga en el momento justo en el que me de le antojo, pero sabiendo que eso es lo que quiero comer y no otra cosa.

Además quiero empezar a callarme la boca cuando es debido y a hablar cuando es necesario. Virtud que no tengo. Digo las cosas que no corresponden a quien no se lo merece en el momento en el que no daba, obvio la reacción es una puteada o una acción agresiva. Porque al mundo le encanta llevarle la contra a todo el mundo. Podes tener razón o no, pero la sola cuestión de ir contra lo que la persona te dice o piensa genera una adrenalina que mueve mucho. Así es que hay varios ámbitos diseñados para eso. El problema es cuando lo trasladamos a las relaciones. Amorosas o de otra índole. Porque el tema no está en decir lo que opinas, sino en tratar de que el otro piense como vos, para que cuando lo haga sumiso porque ya no quiere pelear mas, te des vuelta y le vuelvas a llevar la contra aun contradiciéndote lo que planteabas en un principio. Yo no quiero eso para mi vida. La idea de todo vínculo es que sea fácil y fluido. Que no te genere angustia, bronca o reproches. ¿Qué hacer cuando eso no se puede cumplir? Relacionarte de forma superficial. Desenchufar el cerebro cuando te hablan, contestar en automático y no involucrarte. No es por egoísmo, es por supervivencia. Es porque a veces hay que tomar la determinación de no gastar energía, ganas y vida en causas perdidas….

miércoles, 1 de junio de 2011

Celular de pantalla naranja

A ver vos, nena de 15 años que se pasea por el pasillo del colegio con el pañuelito rollinga en el cuello, que no vivís conectada a un celular porque todavía no es una cosa masiva de todos. Vos que vivís en una época donde las redes sociales no existen y seguís haciendo cartelitos con lapiceras de colores para tus amigas. Si vos, mi yo de la adolescencia, te voy a explicar un poquito que te pasa cuando superas la barrera de los veinte. No vas a saber que queres. Es así de simple. Vamos a detallar por ámbitos.

En primer lugar, no sabes si empezar otra carrera o trabajar. No sabes si queres viajar por el mundo o tomarte el Bondi por lo menos hasta provincia. No sabes decidirte. No sabes tomar decisiones. Empezas con un laburo de abajo o tratas de brillar en un puesto importante. Nadie te lo dice, no lo entendes. Escribís, pero no sabes si publicarlo. En realidad lo subís para que lo lea la gente pero pasarlo a un papel resulta complejo. Miras los años de facultad y mientras te acordas de esos recreos de 15 minutos en el patio mientras te daba el sol en invierno, te das cuenta que los extrañas. Pero al mismo tiempo, ya te dan ganas de no cursar más. Tener profesores, rendir exámenes, preparar trabajos prácticos en tu casa, simplemente te molesta. En fin, estas en el limbo, pasando de ser una estudiante prestigiosa a una desocupada mas que va a ser piche en cualquier empresa.

Ni hablemos del aspecto amoroso. Ver a las nenas de 14 años con sus polleras a cuadrille, abrazas al cuello del novio que se parece a Justin Bieber en el Bondi, no sabes si te genera ternura o te da vergüenza por haber tenido un novio así alguna vez. Te empiezan a gustar los “maduritos”. Entendes a tus amigas que miraban pibes 10 años mas grande. Ahora lo haces vos, pero ¿Qué pasa? Son boludos de 30 y pico…(acá los de 25 para arriba también se incluyen) que siguen saliendo a bailar, que parecen de 12 y que no saben ni encararte. O esa sensación te da. Le decís nenes a los de 18. Perdón ¿no? Para la ley ya son mayores de edad y te podrían tener que mantener si te hacen un pibe. Incluso, algunas veces tienen un poco mas de neuronas conectadas que los veteranos que soles mirar. En esta etapa te pasa que si tenés una relación de más de 2 años empezas a dudar. En tu cabeza aparecen pensamientos como “Che…estoy con este desde los 19….¿voy a aguantar hasta los 80?” entonces tomas dos cursos de acción. O te separas gracias al bendito tiempo…(de los 20 a los 35, un tiempo es mínimo 6 meses, sino no sirve), salís a revolear la chancleta y cualquier cosa volves. En el caso contrario, ya vas mirando revistas con minitas vestidas de blanco porque en 3 años estas con anillo en el dedo y la zapan con movimientos internos.

Pero te pasa que pretendes cosas de una situación que ni vos entendes. A ver, para ponerlo claro….no empezas ninguna relación nueva y seria con nadie por factores que cuando tengas 40 te vas a reír de lo disparatados que eran. Primero…no queres parecer una pendeja de 15, como la del pañuelito, así que mandas mensajes toda correcta, siempre preguntándole al pibe con el que te ves si quiere o puede. Hasta que un día te agarra el pedo encabronado y saltan esas cosas que no podes controlar mas. Listo, como mirándote desde arriba el genio te dice que no lo van a hablar en ese momento y vos haces berrinche retrocediendo hasta los 3 años. Y que pasa?...a esta edad, por no estar sola, te conformas con lo que hay. Pero también sucede que te gusta un dolobu marca cañón. O te gusta uno que no es para nada para vos. Sos conciente, y aun así, le das bola. Porque….¡levante la mano quien no se puso en pedo y se comió al boludo!...dudo que alguien que lea esto pueda hacerlo. Ante lo desconocido que hay ahí afuera, seguís mirando el celular a las 5 de la mañana por las dudas….porque mas vale inmaduro de 30 conocido, que copado de 23 por conocer.

También tenés la edad suficiente para tomarte un vino con tus viejos. Por dentro te sorprende que a ellos no les sorprenda. Ya no tenés que esconderte cuando llegas a tu casa a las 8 de la mañana ni escaparte para salir a bailar. Si fumabas de antes, ahora estas mas convencido que nunca. Si no lo habías hecho, empezas a hacerlo con total libertad. Pasear con tus padres por la calle, ya no resulta vergonzoso, soles extrañarlos tanto que hasta los invitas vos. La vida deja de girar alrededor de los amigos y las salidas por “el cumpleaños de la prima de la amiga de tu amiga”. Te das cuenta que tu fiesta de 15 tuvo mas gente de la que deberías haber invitado. Tus cumpleaños empiezan a ser valorados por los cafés y mates de la tarde, mas que por las desorbitaciones alcohólicas del finde. No sabes lo que queres, no sabes lo que no queres, pero sabes que algo tiene que aparecer…