lunes, 13 de junio de 2011

La sonrisa de la cara seria

Bueno, empecé a cambiar la forma de ver las cosas. La cuestión es la siguiente. Después de tanto proclamarlo de la boca para afuera, decidí que era hora de hacerlo con las celulitas y neuronas que componen mi cerebro. Tanto lo uso para la tesis, el estudio, la buena redacción, pero no para las cosas que realmente me importan. Que se reducen a…sentirme bien. En fin, la primera determinación que tomé fue cambiar los “tengo que” por los “quiero”. En muchos posteos hice mención de este tema. Pero no sirve de nada si lo escribo, lo digo, lo cuento, lo analizo pero no lo aplico. Entonces, decidí que quería dormir más, sin estrés, sin pensar que me tenía que levantar desesperada. Porque vamos a decir la verdad, vivimos despertándonos sabiendo que tenemos que hacer algo. No es justo para nadie abrir los ojos e instantáneamente empezar a pensar en todo lo que tenemos que hacer desde ese momento hasta que volvamos a dormirnos. Ni hablemos de esos agujeros negros en el tiempo y espacio que se producen cuando dormitas entre los 5 minutos que transcurren entre cada alarma. O sea, ¿Qué necesidad tenemos de estar dos horas más en la cama acostados, inconscientes pero concientes de que en 5 minutos va a volver a sonar el despertador? Estar así un rato no es saludable. Por lo menos a mi no me resulta agradable. Pero igual lo hago. Entonces ¿Qué hice? Puse despertadores cada media hora. Así por lo menos duermo tranquila un rato más sin la exaltación de los 5 minutos. La cosa también está en las situaciones donde sabes que deberías hacer algo pero no lo queres. Donde te presionan de todos lados. O te presionas vos mismo. Como me dijo B alguna vez, no tengo que irme a dormir a la 1 porque el día siguiente tenga que levantarme temprano para ir a trabajar, para estudiar, para ir a la facultad, para esto, para lo otro….¡andate a dormir cuando tengas sueño mujer! Sabias palabras que te juro que sacan un peso de encima. Además hay que pensar que se pueden hacer cosas placenteras hasta el momento en que cierres los ojos. Tomalo como quieras, yo por lo pronto estoy leyendo. Es el tercer libro sobre un monarca que me clavo en este año. Explicación no tiene, pero así soy feliz. Porque si uno hace lo que quiere y tiene ganas no te enfermas, como se enfermaban en esa época por cosas inentendibles hoy. Lamentablemente, en este tiempo tenemos las enfermedades mentales, que nos hacen mas mal que una simple fiebre. Una de ellas o por lo menos así lo considero yo, es la indecisión. No se si dejarlo o no dejarlo, no se si trabajar o viajar, no se si estudio otra carrera o hago un curso, no se si comer esto o lo otro, no se si gastar plata en eso que quiero o en lo que necesito, no se tantas cosas que me mareo. De acuerdo con mi criterio hay que ser un poquito impulsivo pero decidido. La cosa es así, en el momento en que sentiste que había que hacerlo, anda y tirate de cabeza a la pileta, pero sabiendo lo que vas a hacer. Para ponerlo en palabras que me identifican, hace 1 semana que quiero comer panqueques con dulce de leche, probablemente lo haga en el momento justo en el que me de le antojo, pero sabiendo que eso es lo que quiero comer y no otra cosa.

Además quiero empezar a callarme la boca cuando es debido y a hablar cuando es necesario. Virtud que no tengo. Digo las cosas que no corresponden a quien no se lo merece en el momento en el que no daba, obvio la reacción es una puteada o una acción agresiva. Porque al mundo le encanta llevarle la contra a todo el mundo. Podes tener razón o no, pero la sola cuestión de ir contra lo que la persona te dice o piensa genera una adrenalina que mueve mucho. Así es que hay varios ámbitos diseñados para eso. El problema es cuando lo trasladamos a las relaciones. Amorosas o de otra índole. Porque el tema no está en decir lo que opinas, sino en tratar de que el otro piense como vos, para que cuando lo haga sumiso porque ya no quiere pelear mas, te des vuelta y le vuelvas a llevar la contra aun contradiciéndote lo que planteabas en un principio. Yo no quiero eso para mi vida. La idea de todo vínculo es que sea fácil y fluido. Que no te genere angustia, bronca o reproches. ¿Qué hacer cuando eso no se puede cumplir? Relacionarte de forma superficial. Desenchufar el cerebro cuando te hablan, contestar en automático y no involucrarte. No es por egoísmo, es por supervivencia. Es porque a veces hay que tomar la determinación de no gastar energía, ganas y vida en causas perdidas….

miércoles, 1 de junio de 2011

Celular de pantalla naranja

A ver vos, nena de 15 años que se pasea por el pasillo del colegio con el pañuelito rollinga en el cuello, que no vivís conectada a un celular porque todavía no es una cosa masiva de todos. Vos que vivís en una época donde las redes sociales no existen y seguís haciendo cartelitos con lapiceras de colores para tus amigas. Si vos, mi yo de la adolescencia, te voy a explicar un poquito que te pasa cuando superas la barrera de los veinte. No vas a saber que queres. Es así de simple. Vamos a detallar por ámbitos.

En primer lugar, no sabes si empezar otra carrera o trabajar. No sabes si queres viajar por el mundo o tomarte el Bondi por lo menos hasta provincia. No sabes decidirte. No sabes tomar decisiones. Empezas con un laburo de abajo o tratas de brillar en un puesto importante. Nadie te lo dice, no lo entendes. Escribís, pero no sabes si publicarlo. En realidad lo subís para que lo lea la gente pero pasarlo a un papel resulta complejo. Miras los años de facultad y mientras te acordas de esos recreos de 15 minutos en el patio mientras te daba el sol en invierno, te das cuenta que los extrañas. Pero al mismo tiempo, ya te dan ganas de no cursar más. Tener profesores, rendir exámenes, preparar trabajos prácticos en tu casa, simplemente te molesta. En fin, estas en el limbo, pasando de ser una estudiante prestigiosa a una desocupada mas que va a ser piche en cualquier empresa.

Ni hablemos del aspecto amoroso. Ver a las nenas de 14 años con sus polleras a cuadrille, abrazas al cuello del novio que se parece a Justin Bieber en el Bondi, no sabes si te genera ternura o te da vergüenza por haber tenido un novio así alguna vez. Te empiezan a gustar los “maduritos”. Entendes a tus amigas que miraban pibes 10 años mas grande. Ahora lo haces vos, pero ¿Qué pasa? Son boludos de 30 y pico…(acá los de 25 para arriba también se incluyen) que siguen saliendo a bailar, que parecen de 12 y que no saben ni encararte. O esa sensación te da. Le decís nenes a los de 18. Perdón ¿no? Para la ley ya son mayores de edad y te podrían tener que mantener si te hacen un pibe. Incluso, algunas veces tienen un poco mas de neuronas conectadas que los veteranos que soles mirar. En esta etapa te pasa que si tenés una relación de más de 2 años empezas a dudar. En tu cabeza aparecen pensamientos como “Che…estoy con este desde los 19….¿voy a aguantar hasta los 80?” entonces tomas dos cursos de acción. O te separas gracias al bendito tiempo…(de los 20 a los 35, un tiempo es mínimo 6 meses, sino no sirve), salís a revolear la chancleta y cualquier cosa volves. En el caso contrario, ya vas mirando revistas con minitas vestidas de blanco porque en 3 años estas con anillo en el dedo y la zapan con movimientos internos.

Pero te pasa que pretendes cosas de una situación que ni vos entendes. A ver, para ponerlo claro….no empezas ninguna relación nueva y seria con nadie por factores que cuando tengas 40 te vas a reír de lo disparatados que eran. Primero…no queres parecer una pendeja de 15, como la del pañuelito, así que mandas mensajes toda correcta, siempre preguntándole al pibe con el que te ves si quiere o puede. Hasta que un día te agarra el pedo encabronado y saltan esas cosas que no podes controlar mas. Listo, como mirándote desde arriba el genio te dice que no lo van a hablar en ese momento y vos haces berrinche retrocediendo hasta los 3 años. Y que pasa?...a esta edad, por no estar sola, te conformas con lo que hay. Pero también sucede que te gusta un dolobu marca cañón. O te gusta uno que no es para nada para vos. Sos conciente, y aun así, le das bola. Porque….¡levante la mano quien no se puso en pedo y se comió al boludo!...dudo que alguien que lea esto pueda hacerlo. Ante lo desconocido que hay ahí afuera, seguís mirando el celular a las 5 de la mañana por las dudas….porque mas vale inmaduro de 30 conocido, que copado de 23 por conocer.

También tenés la edad suficiente para tomarte un vino con tus viejos. Por dentro te sorprende que a ellos no les sorprenda. Ya no tenés que esconderte cuando llegas a tu casa a las 8 de la mañana ni escaparte para salir a bailar. Si fumabas de antes, ahora estas mas convencido que nunca. Si no lo habías hecho, empezas a hacerlo con total libertad. Pasear con tus padres por la calle, ya no resulta vergonzoso, soles extrañarlos tanto que hasta los invitas vos. La vida deja de girar alrededor de los amigos y las salidas por “el cumpleaños de la prima de la amiga de tu amiga”. Te das cuenta que tu fiesta de 15 tuvo mas gente de la que deberías haber invitado. Tus cumpleaños empiezan a ser valorados por los cafés y mates de la tarde, mas que por las desorbitaciones alcohólicas del finde. No sabes lo que queres, no sabes lo que no queres, pero sabes que algo tiene que aparecer…

martes, 17 de mayo de 2011

Patinada en el hielo

La conversación con mi madre derivo en algo muy increíble. Ahora que estoy escuchando la entrevista a uno de los mejores actores argentinos, que le están haciendo en el programa que me acompaña todas las mañanas, digo que Laisa tenía razón. Aprovecho para escribir esto en los 10 minutos que me quedan de paz mental. La cuestión ahora no ahonda solo en la tesis, que me corretea las neuronas por todo el cerebro. No, esta vez tiene que ver con algo más externo. Mejor dicho, algo que pasa en frente. Una CONSTRUCCION. En realidad, estamos en el proceso de demolición. No se, yo no entiendo tanto de este tema, pero es tan necesario en esta vida que se rompa el cemento con un taladro. O sea, rompe 10 cm nada más…imaginate que si tenés que deshacer 10 vigas de cemento tardas un par de días. Bueno así esta mi vida. A las 8 o 9 me despierto ya con dolor de cabeza y unos sueños un poco extraños porque el taladro suena sin parar. Si, SIN PARAR. Claramente el señor obrero quiere terminar rápido y yo quiero que así suceda también, pero esto de escuchar “ trrrrrrr trrrrrrrrrr trrrrrrrr” constantemente me esta empezando a dejar idiota. Son las cosas que pasan cuando existís.

Volviendo al tema anterior, en una conversación telefónica dije que menos mal que estoy sana, porque si me dejase llevar por todas mis personalidades, seria esquizofrénica. A lo que mi madre respondió: “no mujer, serias actriz”. Cosa que mucha gente me ha dicho. Lamentablemente es un arte en el cual no soy buena. Yo soy miles de personas al mismo tiempo y dependiendo de la situación pero porque me sale ser así. De todas formas tendría que hacer lo que me dice el Sr. de la cabeza, que es integrar todas juntas a mi persona, a mi yo verdadero. Cosa difícil, porque estoy muy cómoda así. Me gusta ser Pablo Andrés cuando estoy con los pibes y miro fútbol. Y ser Vicky cuando me compro zapatos de tacos y vestidos. Ni hablemos de la Barbie odalisca o de la chacha piggie que se siente princesa.

Ni hablemos de Lisa, esa que este cuatrimestre estuvo a full. Para equilibrar el descarrilamiento del cuatri pasado, donde todo me importaba poco y las cervezas eran moneda corriente. Bueno ahora llegue a la conclusión que no falte nunca, no llegue tarde, no me fui antes con media falta, NUNCA. O sea pueden entender, que en 3 meses de clase no lo hice NUNCA. Por favor que alguien me golpee. Ya vengo, le voy a decir a los obreros de en frente que me apoyen el taladro neumático en la cabeza un ratito. Quiero aclarar que nunca en mi vida pensé que iba a googlear para saber como se llamaba el instrumento que están usando para molestarme, posta, y menos saber cuanto afecta el ruido. Me quiero tomar un relajante muscular y quedar como El Sol en la clase. Que se dedicó a hacer flores en su hoja, la que le presto la ayudante del profesor, como a mí, porque somos tan genias que a cursar no llevamos ni cuaderno ni nada para escribir. ¿Se nota que queremos irnos a la mierda de la facultad?.

O sea, yo me pregunto, ¿Para qué me corto el pelo si a las 2 semanas no voy a poder usarlo suelto otra vez? Está todo revolucionado. Los rulos de león se van para un lado y para el otro. Se inflan, se achatan, se deshacen, no se ponen de acuerdo en la dirección que deben tomar. Más o menos como mis decisiones. Claro, obvio, no podía faltar a todas las personalidades, esa que no puede elegir. Entonces no se si buscar trabajo o tomarme unas vacaciones. No se si hacer por mi misma las cosas o pagar para que las hagan. No se si escribir la tesis a la mañana o a la tarde. No se si dormirme temprano de noche y levantarme temprano o quedarme a trasnocharla y desvelarme escribiendo mientras hago breaks para mirar series en Internet. Ser o no ser, siempre lo mismo. Le hablo o no le hablo. Me va a hablar o no me va a hablar. Hago la denuncia por ruidos molestos o espero un día más para ver si los de la obra terminan con todo esto. Por lo pronto. Dejo fluir las cosas. Por cierto, hace 20 minutos volvieron a taladrar y escribir este posteo me cuesta el triple.

LA FELICIDAD apareció en mi y en mi cara el día que el novio de mi amiga El Sol me dijo con toda naturalidad “estas mas flaca?”. A ver, no seamos idiotas de pensar que promuevo la anorexia ni ningún tipo de desorden alimenticio, pero después de hacer esfuerzo esta bueno ver resultados. Aunque yo no lo vea tanto, es genial que alguien venga y te sorprenda con algo así. La cosa está en que yo me dedique a relajarme. No parece lo reconozco, por mis reacciones y el estrés que generó la cuestión tesiana en mi, pero posta que deje de pensar en todas esas cosas que tenia que hacer para que las cosas pasen. Porque si uno hace lo que siente y no se vuelve loco por lo que no sale, a veces los resultados te asombran. Por lo que, yo le declaro la guerra a las determinaciones excesivas de esfuerzo y si a tomar un café con tostadas y dulce de leche común, no Light…

lunes, 9 de mayo de 2011

Saneamiento mental

Vaso medio vacío o vaso medio lleno, no es lo mismo que tener la cafetera con café preparado para cuando te levantas a la mañana con cara de zombie. Yo no se si es que me puse mayor o que tengo menos ganas de hacer las cosas, pero pensar que tengo que poner el filtro de papel, las cucharaditas del café que mas me gusta, la cantidad justa de agua, me agota. Porque encima no vaya a pasar que me paso de mambo con el agua. El café me sale color birra y ni da. Entonces ahora lo hago el día anterior y ahí queda. Porque si el mundo no hace esfuerzos, por qué los voy a hacer yo ¿no? Te matas como pelotuda haciendo las cosas bien, siendo meticulosa, y vale lo mismo que no hacerlo. Esas cosas que solo miro yo. Esos cuestionamientos que obviamente hago yo y el resto de las personas no se los hacen a si mismos. Esa facilidad de decirle al otro “lo que vos haces esta mal” sin mirar para adentro primero. En fin, cosas que le pasan a la gente común. Como darse cuenta que haces analogías referidas a cuchillos clavados en personas. No basta soñar que asesinas a 2 bepis siempre de la misma forma, ahora haces paralelismos. FLACA SOS UNA PSICOPATA. Démosle la bienvenida a mi nueva personalidad de desorden mental. Todavía no tiene nombre, pero ahí está. Puede ser consecuencia de la serie que me obsesiona, esa que el tipo es un matador compulsivo. No porque se encare y se gane a todas las minas, como algunos amigos creen que es posible, sino porque el tipo va por la vida haciendo una extraña justicia. La cuestión, es que a mi me gusta la serie, para esos momentos donde tengo ganas de desconectarme del planeta. Volviendo a la comparación, uno debe dejar ir las cosas, pero cuesta. ¿Por qué? Porque da miedo. La cosa es así. Hipotéticamente hablando, si te clavan un cuchillo, y no te matan, podes hacer dos cosas. Por un lado podes dejarlo ahí, cicatrizando, con el metal incrustado. Sabiendo que tenés una molestia, sabiendo que te cuesta caminar, sentarte, divertirte, vivir. Ni hablar de que le das la oportunidad a que el que te lo clavo venga y le de una vueltita para entretenerse. O a cualquier otro, que tenga curiosidad por venir a romperte las boliñas. Y lo peor es cuando queres quedarte con el cuchillo ahí clavado. Porque te da miedo desangrarte. Entonces preferís vivir incomoda toda tu vida, sabiendo que podrías haber hecho algo para curarte, pero no lo hiciste. De todas formas, hay otra versión de la historia. Como en los cuentos de las princesas de Disney, donde el mejor amigo se queda con el cuore roto porque la minita que el miraba únicamente y le aguantaba los días del mes, se va con el pibe galancete que no tiene dos dedos de frente. Pero volviendo a la otra visión de la acuchillada, te podes sacar el cuchillo, dejarlo que sangre un rato, apretarte la herida, subirte a un taxi sola, irte a un hospital, bancarte que te curen, que te cierren el corte, que te tengas que drogar un poco para el dolor, pero estar contenta que nunca mas lo vas a tener clavado ahí.

Esas cosas normales que se me ocurren, como comprarme un bowl más grande que tu cabeza y una tabla de planchar. Porque me encanta, como a mi madre, pasarle la plancha caliente a la ropa. Ya le dije a mis amigos que me traigan lo que quieran, que me van a hacer feliz, excepto los calzones. Primero porque no se planchan y segundo porque eso deberían hacerlo sus novias. En el caso que no lo tengan, para eso existen los lavaderos. Algún día me gustaría mandar a que me limpien los problemas, el cerebro y las sensaciones, y me las devuelvan en orden con perfume y calentitas…

martes, 3 de mayo de 2011

Nadie entendio nada

No garpa comer tan tarde. En realidad no garpa tener que cocinarme tan tarde por salir de baile. Pero bueno, el que quiere celeste que le cueste ¿no? No se. Creo que es hora de replantearme las cuestiones por las que me quejo. Resulta que me paso la vida despotricando contra un programa de TV. Uno que genera todo el puterio del cual se nutren los chimentos. Que no hay contenido. Que no brindan nada importante a la sociedad. Que todo el tiempo es pelea y gente bizarra con síndrome de centro de mesa. ¿Y? ahora resulta que tengo contacto con la gente que realmente se rompe el lomo y me doy cuenta que distintas son las cosas dependiendo de donde se miren. En fin, tengo que aprender de que quejarme, o por lo menos, antes conocer para saber opinar.

No me salía escribir para el blog. Es entendible, si se tiene en cuenta que me pase este ultimo mes y medio escribiendo sin parar desde las 9 de la mañana hasta las 3 o 4 de la tarde promedio. Todos los días, las teclitas sonando, sin parar. Si me hubiese grabado podría haber hecho una canción instrumental con este ruido. Imagínense que encima no me corte las uñas, porque me las deje largas para ir a hacerme las manos. Ahora resulta que no se si quiero hacérmelas, porque no quiero gastar plata. La economía hogareña esta complicada, cada vez menos cosas me compro y cada vez gasto más. La cuestión es que ahora tengo uñas re contra fuertes por tanto calcio o fortalecedor que me mande, re largas, re ruidosas de todo lo que toco, lastiman a todo el mundo y mas a mi misma…¿con qué fin?. Ninguno. O por lo menos todavía no descifre cual será el uso de estas uñas. Capaz rascarle la espalda a alguien. Hacer mimos en el pelo. Algún día lo sabré. La cosa esta en que me la pase escribiendo sin parar por la tesis. Que tuvimos ahí una escala de entrega. No dormí nada, bueno en realidad la que no había dormido era florero. Por lo que, su capacidad de comprensión de los diálogos el día de la materia era para filmación. Una y otra vez preguntando lo mismo, ni hablemos de un ojo que se desviaba. Claramente no dejamos la facultad todavía, porque estas cosas se hacían cuando teníamos parciales. Estamos mayores para estas situaciones. No tan mayores como los bepis que me gustan a mi. Lamentablemente miro viejos. Obvio que tengo un techo. La edad de mi papá menos 7 aprox. Hasta ahí le doy. Vamos a poner esto en ejemplos porque sino mis amigos van a querer presentarme a sus abuelos. Un jovie al cual le entro sin culpa y como si fuese dulce de leche (¡un aplauso para la vulgaridad presente en esta oración!) es a Iván Noble. Si gente, yo le doy aunque tenga 43. Si, tiene esa edad, aunque no lo crean. Está genial. Y ¿Qué es lo mejor de todo esto? ¡QUE TIENE BARBA! Porque ahí esta otra de mis fijaciones. Mayores y con barba. Si pueden usar el pelo con rodete mejor, si a lo Manguera de Juanita. No obstante (palabra aprendida durante el termino de escritura tesiano para no poner un simple “pero”), quiero decir que también me van así medio rapaditos. Listo lo dije. Ahora el hombre de mi vida va a tocarme el portero y cuando yo baje me va a traer un kilo de helado de dulce de leche y mousse de chocolate… Bueno, emm, el timbre no esta sonando. Será cuestión de no pensarlo. Porque como siempre me dicen algunas personas que conozco, las cosas llegan cuando uno no las busca. Entonces, si uno no las está buscando, ¿cómo se da cuenta que son? “te van a caer del cielo, vas a ver”…a mi lo que me caen de cielo son los pelotudos. Que no saben si hablarme o no, que me maltratan y me aman, que no están en este momento cocinándome. Probablemente mientras yo despotrico contra mi momento de chef queriendo que esté acá abriendo y cerrando el cajón de los cubiertos, el amor de mi vida está volviendo a su casa y deseando que esté alguien cocinándole a él. Esas paradojas de la vida. Me fui al joraca con la poética en este párrafo. Bueno ahora paso a pedirles perdón por nacer, como solemos decirnos con El Tipo cuando nos tiramos bombas explosivas llenas de fideos con albóndigas.

Tengo que dejar de enojarme por esas cosas que no controlo. Porque por más que uno haga el esfuerzo, ahí están para descarrilarse. Te vas de viaje a la concha de la lora para distraerte y aún así, te pueden pasar cosas que te desequilibran. Yo quiero decir una cosa, pongo excusas para las cosas que me enojan en realidad. O sea, si estoy frustrada por algo voy y digo que en realidad me afecto una idiotez de algún ex. Ni hablemos de poner excusas para las cosas que realmente quiero hacer. Para esas que si nadie me estuviese mirando las haría como bajar al kiosco a las 2 de la mañana en pantuflas, para comprarme ese chocolate al que le tengo antojo mientras miro una serie que se convirtió en mi obsesion..

miércoles, 13 de abril de 2011

cinco centavos de cambio.

No sos la mujer maravilla. Ser bueno en algo implica saber incorporar las fallas que tiene uno y así integrar todo para desarrollarse en los otros aspectos. Sabias palabras que salieron de una extendida sesión de terapia. Hay que incluir también el disfrutar las cosas. Sino ¿Qué pasa?...te late el ojo. Como a mí en este momento. Es por cansancio. De la capocha, de la vista, de pensar y leer tanto para la tesis. Ni hablemos de tener el cuerpo triste como dice mi amiga Bou para definir ese cansancio que te deja desmayado a las 12 de la noche. Esto es mentira porque nunca logro dormirme a esa hora. Por mas que lo intente. La novela termina muy tarde. No importa. Pero todo el ritual que implica irme a dormir hace que pierda fácil 40 minutos. Me lavo los dientes, mientras miro tele por supuesto. Porque eso de estar como idiota mirándome al espejo mientras la espuma se forma entre los dientes no es tan atractivo. Después la limpieza de cutis. Si soy como el resto de las minitas, me hago tratamiento de la piel. Además me gustaría hacerme las uñas todas las semanas pero no me rinde en la economía hogareña. Sigamos con la rutina. Me pongo el pijama. Voy a buscar la frazada. Porque quiero el invierno pero no asumo que tengo que ponerla entre las sabanas y el acolchado. Tampoco es que hace tanto frío en estas noches. Probablemente la mayoría de mis amigos varones duerme en cuero y calzones. Pero yo no. Creo que psicológicamente me obligo a tener frío. O es que necesito sentir las sabanas pesadas arriba de mi cuerpo. Nadie lo sabe, serán cuestiones de la infancia que uno no sabe de donde salieron. Otras cosas de minita que me encantaría hacer. Ir a la peluquería una vez al mes. Pero para que esto pase el pelo tiene que crecerme rápido. Cosa que no sucede. Hace 2 años que no me corto el largo y el hijo de puta sigue ahí. En el hueco de la espalda. Me gustaría maquillarme mas seguido y no solo para meterle bailongo con florero un finde. No como una puerta, pero por lo menos darle un toque de vida a la cara de zombie que tengo a la mañana. El tema es que pintarrajearse la geta implica gastar en maquillajes. Y salen caros. Como le dije a B. Lo gasto, pero no puedo hacerlo todos los meses. Este mes creo que no llego a fin de mes. Los días parecen más largos. No porque realmente transcurran lentamente, sino porque no llega mas el momento de renovación monetaria. Menos mal que en el medio tengo un stand by de la vida y del cerebro. Para comer waffles y visitar un monumento. Para que todo me parezca nuevo otra vez.

Me enganche con una serie. Porque la que me provocaba obsesión tiene unos retrasos de babosa impresionantes. Es de asesinatos. Espero no soñar con tanta sangre. De todas formas siempre me gustaron. Cuando era pendeja, bueno…..pelotuda como me dice El tipo (porque ahora si soy pendeja), cenaba viendo como resolvían los casos a lo yankilandia. La pasaba bien. Hoy vuelvo a hacer lo mismo que a los 15. En ese sillón. Donde empecé alguna vez a ver la mejor serie de toda la historia. LOST. Tengo abstinencia todavía. A veces estoy haciendo zapping y paso por el canal donde lo veía (hasta que traicione mis ideales de no mirar en Internet, me dedicaba a seguir las tramas por tele), y bueno…veo alguna escena que me da sensación de vacío. De que ya se que pasó, que el malo no es malo y el bueno no es bueno. Deberíamos organizar entre los que quedamos afectados un grupo de ayuda, en serio, porque es como cuando te peleas con un novio. Aunque algunos es mejor que no aparezcan ni siquiera en tus sueños, porque puede aparecer tu papá y putearlos en la cara. Cosa que Salv no tendría ningún problema de hacer en la vida real.

Tengo un gran problema de comida. Estoy cenando muy tarde. No me trae consecuencias físicas, o por lo menos no tantas. Pero me molesta. Estar mirando la novela que correspondería al postre (que obviamente no me compro seguido porque si fuese por mi me clavaría ¼ de helado de mousse de chocolate y dulce de leche TODAS las noches). Seria un mal necesario. Como otras cosas. Que no esta bueno una sola vez. Como por ejemplo ir al parque de la costa. O ir a la cancha. Quedarse toda una noche despierta en una plaza. Hay otras cosas que si esta bueno que sucedan una sola vez. Como que se te salga la “a” del teclado mientras escribís la tesis. Ponerte aparatos y no hacer un bis. Fracturarse alguna parte del cuerpo. Que te rompan el cuore y no aprender nada de eso…

martes, 5 de abril de 2011

Asimismo, de igual forma..

Vamos a empezar por algo. Si bien no me gusta la bipolaridad climática que hay en estos días de abril, la cosa se va poniendo linda. A la mañana caminando por una calle que no suelo transitar, el vientito frío me pegó en la cara. LA felicidad. Como me dijo mi amiga la futura psicóloga “un día de sol y frío me hace feliz”. Si señores, esa es la cuestión. Igual que clavarse una cuchara sopera de dulce de leche del pote. Una torta de chocolate, un café a la mañana que parece estar más rico que nunca. Placeres de la vida que no me niego. Intento cuidarme la cuestión física, pero hasta ahí no mas. Sé que podría estar mejor. Lo reconozco, pero la cara de idiota que pongo cuando me como un bon o bon no tiene precio. La misma expresión que aparece cuando recibo un mensajito que esperaba. No sucede mucho porque últimamente entre florero, mi madre y El tipo, mi crédito desaparece en cuestiones que nada tienen que ver con el amor. Aunque si me dejo llevar por el episodio sucedido en la radio hace un par de semanas, florero y yo somos como novias. Uno hace la transferencia. Hacia las personas menos pensadas me parece. Que se agarre el próximo con el que haga simbiosis si llega a ser un congo, la cuestión de hacerle koala se va a convertir en aspecto prioritario. Ojala suceda con el que, como quien no quiere la cosa, aparece cual huracán Katrina en mi vida. Porque todos tenemos esos momentos, personas o situaciones que nos revolotean. “Me agarran cosquillas en la panza” le confesé a florero. Y es así. A veces uno tiene que darle descanso al cuore, con situaciones conflictivas. Pero otras hay que dárselo desde la emoción. Demasiadas cosas juntas te ponen contenta y te pueden hacer feliz, pero te generan una ansiedad que te lleva a planchar a las 2 de la mañana. A ir caminando por la calle tan concentrada en lo que estas pensando que te pasas media cuadra de tu casa (conste que iba por la vereda del frente). Menos mal que no me pasa arriba del Bondi. Hoy había una señora con su nena. Aparentemente se tomaron el cole equivocado o no preguntaron bien. Puede ser también que el colectivero este tan distraído por la vida como yo y le haya dicho a la mujer que iba a seguir derechito por esa avenida. Lo cierto es que tuve que mirar dos veces al cartel interno del Bondi para asegurar que yo tampoco me había equivocado.

A todo esto cuando me levante, asustada porque me quede dormida gracias a los “5 minutitos mas”, era temprano todavía. No tenía tiempo para desayunar pero lo iba a hacer después. Total tengo para rato con el culo pegado a la silla gracias a la tesis. Un café mientras leo sobre los tintus que me quiero tomar no viene mal. Intente levantar la persiana y mágicamente hizo..¡PUM!. se corto la correa. ¡no es justo!. Necesito la luz para terminar de despertarme y no ser un zombie. Me lave la cara tres veces para despertarme y aun así no había caso. Esto de tener la cuestión dormidora alterada repercute en todo. Tanto que me compre un esmalte de un color que dije que nunca iba a usar porque me iba a hacer parecer de la saga twiglight. Ahí no mas, la tipa se pinto las uñas de color “yo nunca”.

Si me ve no me reconoce. Es algo que pienso algunas veces. Ese alguien no es nadie en particular, sino mucha gente que pasado pisado de por medio, quedo como una anécdota mas. A ver flaca, no te hiciste una cirugía de reconstrucción facial. Esta bien que Pablo Andrés aparece a veces para cagarte la existencia o para alegrarte, pero no sos otra. Bueno, para el Sr. de la cabeza si. Yo creo que simplemente…me estoy poniendo abuela.

Colgué un móvil en mi casa. En medio del pasillo. Esta ahí, presente y molesto como yo. En el medio de la vida de la gente. Atravesada en el paso, sobretodo de la gente mas alta. Es una buena metáfora de mi persona. Es un regalo que me hicieron cuando tenía 15 y nunca tuvo lugar. Era hora que lo pudiese exponer. Tiene dibujado el símbolo que utilizaba en esa época para identificarme. Con estas cuestiones de la adolescencia y la definición del Yo, el SuperYo y todos los Yo que entran en mi cabeza, pase por todos los estilos. Algunos debo admitir que me dan vergüenza. Solo voy a decir que una vez me puse una binchita en la frente y un cinturón de elástico rayado fucsia, amarillo y violeta. Dejo a su criterio cuan muzzarella, indefinido, confundido o “pedazo de pelotuda” era mi look.

Por lo pronto hablar de comida me incita a organizar una salida a cenar con mis amigos, lo cual no hacemos mucho porque la economía hogareña no nos da para tanto y nos reservamos para pasar por la roti y ensuciar platos de alguna casa. Así como ir al cine, cosa que quiero hacer hace rato pero no me sale planificar. Creo que voy a tener que conseguir un amigo pochoclero que no tenga miedo de darme la mano mientras me asusto en la única parte de la película en la que todos se ríen…